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“Voy a hacer en Buenos Aires una catedral de 12 metros de alto”

ENTREVISTA (Por Daniel Rodeghiero) La artista Marta Minujín adelantó a Sección Ciudad Radio cómo será su nueva obra hecha con cemento oro.

SECCIÓN CIUDAD RADIO

Miércoles a las 12 por Radio Zónica

¿En qué proyectos estás en estos momentos?

Estoy en varios y algunos grandes. Hay uno muy difícil que es la construcción en Buenos Aires de una catedral de 12 metros de alto y 17 de largo. Una obraza, inmensa. Estará hecha con cemento oro. No es solo para mirar de afuera. Tiene lugar para 30 personas adentro, quienes pueden recorrerla entera. Contará con luces y sonido y un sistema de agua para que a las 12 de la noche se cierre y se lave sola.

¿En qué lugar de la Ciudad de Buenos Aires estaría?

Estoy haciendo los planos. La inauguración sería en dos o tres años. Junto al Gobierno de la Ciudad, estamos analizando en qué barrio se ubicaría la catedral. Hay que estudiar el terreno porque dadas las enormes dimensiones de la obra no puede estar en cualquier lado.

¿Estará por un tiempo determinado en exposición?

No, una vez implantada quedará por siempre allí. A mí no me quedan muchos años para hacer obras. Por eso, quiero algo que quede fijo.

¿Qué nos podés adelantar de tu presencia en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA)?

En días más, me voy a Estados Unidos porque se inaugura en el MOMA una película que hice en 1968 cuando vivía allá. Estoy feliz, es lo más. Será en una sala entera para mí en el piso sexto piso del Museo. Las muestra va a quedar un año.

¿Cómo fue el proceso de creación del hornero gigante que hiciste hace casi 40 años?

En 1976, Machu Picchu no estaba protegido. La circulación era libre. Hablé con el Museo de Arqueología de Cuzco y pedí si me podía llevar 25 kilos de tierra. Me dijeron que sí. Entonces, junto a dos obreros del Museo, caminé con los ojos cerrados para sentir de dónde debía yo sacar esa tierra. Fue en un punto específico. Puse la tierra en dos bolsas y las traje a Buenos Aires. Así hice el hornero gigante con tierra argentina más un kilo de la tierra peruana. El resto de los 24 kilos, envié un kilo a un artista de cada país latinoamericano. Ellos debían tirar la tierra cerca de donde trabajaban y, a la vez, mandarme un kilo de tierra de su país. Esos 24 kilos de tierra de latinoamérica los volví a poner en el mismo lugar del Machu Picchu donde había sacado la tierra inicialmente. Hay un video que se llama “Comunicando con tierra” donde se ve esta obra.

En tus obras, siempre está presente la tecnología. ¿Cómo es tu vínculo con ella?

El mundo cambió totalmente. Siempre me interesó la tecnología. Cuando yo trabajaba con la tecnología, las computadoras medían media cuadra. Hay una película que voy a exponer en el MOMA donde se muestra que seleccioné cuatro grupos sociales de Nueva York: economistas, políticos, gente de la moda y artistas. Los invité por separado a tomar un cóctel en una sala blanca. Allí habían seis cámaras de películas de 16 milímetros- Ellos tomaban champagne, se olvidaban que estaban siendo filmados. Es increíble cómo cambia todo de grupo a grupo. Esa película la pasé en una sala en la cual el público también tomaba un cocktail y se mezclaba con el film. En síntesis, a la hora de crear uno no puede desperdiciar la tecnología. Hay que utilizarla. Hago vivos de Instagram desde el taller mientras hago una obra y tengo 190 mil espectadores.

Para finalizar, vos has sido y sos una revolucionaria en el arte. Pero esa forma de revolucionar va cambiando en cada época. ¿Hoy por dónde pasa la revolución en el arte?

El arte es revolucionario si rompe lo establecido. La obra artística tiene que cambiar los códigos que existen para inventar unos nuevos que se fortalezcan. Así el ser humano puede ir para adelante, tener proyectos que lo inmortalicen. A mí me queda poco de mortalidad. Por la edad que tengo, me quedan cinco o seis años. Entonces estoy aceleradísima porque se me acaba el tiempo. Cada día trabajo más.