fbpx
Unidad para la reconstrucción y paridad para la transformación

Por CRISTINA ÁLVAREZ RODRÍGUEZ / Vicepresidenta del Partido Justicialista

Esta semana asumí como vicepresidenta del Partido Justicialista nacional en una fórmula que, por primera vez, es paritaria. Sucedió producto de la decisión política del presidente Alberto Fernández, el apoyo de compañeras y compañeros, y de la larga historia de luchas de las mujeres peronistas.

Llegamos hasta acá gracias a Evita y las 23 censistas que recorrieron el país construyendo ciudadanía; gracias a Delia Parodi y el Partido Peronista Femenino; gracias a la delegada sindical María Roldán y el 17 de octubre. También lo hicimos por las compañeras que resistieron entre el ’55 y el ’73, por Azucena Villaflor, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Estamos aquí por Virginia Franganillo, la ley de cupo, la ley de paridad. Estamos por las que revolvieron las ollas populares en 2001. Crecimos gracias a Cristina Fernández de Kirchner, primera presidenta electa por el voto popular, y aprendemos de las pibas que llenan las calles por el derecho a decidir y hartas de los femicidios.

Somos un partido que escucha lo que ocurre a su alrededor: el peronismo convierte las demandas del pueblo en política y en derechos. Por eso representamos a quienes no queremos Ni Una Menos. Las mujeres sabemos que las violencias empiezan mucho antes de los femicidios: están en la brecha salarial, en la resistencia para que ocupemos puestos de poder, en la violencia política, en la falta de valoración de las tareas de cuidados. Por eso construimos leyes con perspectiva feminista, por eso el Ejecutivo trabaja en un pacto federal contra las violencias. Por eso, también, exigimos una reforma judicial con perspectiva de género. Cada vez que la justicia “se equivoca”, hay una menos.

Desde pequeñas nos inculcaron que las mujeres teníamos que competir entre nosotras, pero cometimos un primer acto de rebeldía al cuestionarlo y unirnos. Construimos hermandad, como decía Evita o sororidad, como decimos ahora. Aprendimos que cuando estamos juntas y trabajamos en red, conquistamos objetivos. Por eso, cuando las mujeres ocupamos lugares de poder no es para la foto. No estamos para reproducir las lógicas que repudiamos. Estamos para tener voz y voto, abrir puertas, tenderles la mano a las que vendrán y, como dice Cristina, discutirlo todo. Gobernar con perspectiva de género es tener una mirada que detecta la desigualdad y busca modificarla. La paridad es transformación y es construir una mejor democracia.

Las mujeres peronistas tenemos historia, tenemos doctrina, tenemos valores y una columna vertebral: el trabajo. Las mujeres somos todas trabajadoras porque es trabajo lo que hacemos a cambio de un salario pero también lo son las tareas de cuidado no remuneradas. La pandemia profundizó las desigualdades preexistentes en el mundo entero: la Cepal calcula que 118 millones de mujeres y niñas de la región quedarán en la pobreza. Como no hay feminismo posible sin justicia social, sabemos que nuestra primera responsabilidad es con las más humildes. Como dijo Alberto, empezamos por las últimas para llegar a todas.

Cuando tuvimos el desafío de recuperar el gobierno para que no siguieran destruyendo la Argentina, supimos que la unidad era el camino. Argentinas y argentinos nos dieron, a través de las urnas, la enorme responsabilidad de ser quienes levantemos el país de la pandemia económica que había dejado el macrismo. Ahora es el momento de una unidad diferente, la unidad para la reconstrucción. Lo haremos guiados por nuestras banderas de soberanía política, independencia económica, justicia social. También, con la que sumamos con Néstor y Cristina, la de los derechos humanos. Estamos listas para agregar, con Alberto y Cristina, la quinta bandera del peronismo: la del feminismo popular.

× Agendanos y recibí noticias destacadas