Una política exterior errática y confusa

Por JUAN PABLO LOHLÉ / Ex Embajador en España, la OEA y Brasil

La política exterior argentina, durante los primeros diez meses del presente gobierno, ha sido confusa, en algunos casos contradictoria, y errática. Hay dificultades para la comprensión política de lo hecho desde la perspectiva histórica peronista.

Debemos reconocer que la coalición que gobierna como Frente de Todos la constituyen distintos espacios políticos y sociales cuya mayoría tienen origen en organizaciones políticas que el kirchnerismo logró aglutinar desde el “progresismo” hasta el partido comunista.

Habiendo formado parte de “las izquierdas” como les gusta decir a los españoles, el FdT ha logrado incorporar entre muchos, a cuatro corrientes distintas con origen en el Partido Comunista (supo ser un interlocutor privilegiado de la última dictadura militar) y ex militantes de las organizaciones armadas y los denominados movimientos sociales, como desprendimientos de otros grupos.

Desde allí se explican los esfuerzos de construcción de un relato de la situación externa que confluye como pensamiento único, donde la Argentina se ha convertido en un escenario de la disputa estratégica que llevan a cabo los Estados Unidos y China.

Esta versión hace confluir el pasado con el presente (los setenta y siglo XXI ), es decir a la vieja izquierda con la nueva “camporista”. Tienen un dejo de ser víctima de esa rivalidad geopolítica. El peronismo, en cambio, se encuentra con el desafío de diferenciarse del vaciamiento y tergiversación del kirchnerismo y sus aliados que instrumenta a los más humildes en beneficio propio.

Una marcada tendencia a ser partido único con derecho sucesorio. El nuevo camino es una construcción de una democracia integrada con respeto a los tres poderes del Estado. Donde el valor de la libertad del individuo sea tan importante como su formación comunitaria y solidaria. Donde el trabajo y el capital produzcan desarrollo.

Donde el federalismo sea superior al unitarismo. Donde la creación de riqueza disminuya la pobreza a través de la cultura del trabajo. Donde la seguridad jurídica se construya sin intervención en el poder judicial. Donde la corrupción no se transforme en impunidad judicial.

Estos valores son también necesarios para creación de confianza y una adecuada inserción internacional. Como lo es también el reconocimiento de Occidente como espacio geográfico y acervo cultural al cual hemos contribuido durante doscientos años.

En este contexto político, Argentina tiene que resolver su deuda con el Fondo Monetario, habiendo resuelto favorablemente su relación con los bonistas. El plan económico aún está pendiente. Estamos hablando con los Estados Unidos. También competimos por el BID y nuestros socios del Mercosur votaron por Claver Carone, ante la sorpresa de la Cancillería.

Obama nunca recibió a los Kirchner. “Si Biden gana estaremos mejor que con Trump”, dicen en el Gobierno. Desde Roraima, Mike Pompeo dijo que la hidrovía no puede quedar en manos de los chinos por razones geopolíticas. Brasil piensa lo mismo. Los chinos le piden a Argentina reactivar la CELAC. Cuba, Nicaragua y Venezuela quieren lo mismo.

El PJ kirchnerista frecuenta el Partido Comunista Chino. En la OEA, desconocemos la sistemática violación de los derechos humanos por Maduro y sus asesores cubanos, apartándonos de una tradición en la defensa de los derechos humanos por defender una dictadura. En Ginebra, el Gobierno mejoró la posición sobre Venezuela, intentando un mayor equilibrio.

La presidenta de Bolivia dice que Argentina interviene en asuntos internos bolivianos.

Los rusos esperan la nueva designación de un embajador en Moscú, el Gobierno manda un encargado de negocios. La supuesta designación quedó vacante.

La desmilitarización sistemática nos convierte en un país indefenso ante cualquier conflicto internacional. Esta es una cuestión política y en ese marco debe ser tratada. China opera una base militar de observación espacial en Neuquén que es objetivo militar en caso de conflicto. En noviembre se decide cuándo viaja el Presidente a China, donde todo lo que brilla no es la Ruta de la Seda.

Pareciera que cuando se construye el relato kirchnerista son los demás quienes obstruyen por no estar de acuerdo ante la emergencia autoritaria. Ello solo es consecuencia de su propia realidad y sus ideas.

Jugar a la política externa con claves del relato de la política interna argentina nos hace cada vez más débiles y dependientes . Como salir de la crisis actual es obviamente el desafío, habrá que tener en cuenta que para iniciar el camino de salida es imprescindible cambiar el relato, la agenda y la hoja de ruta con coraje, convicción y patriotismo. O la historia nos condenará. 

× Agendanos y recibí noticias destacadas