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Una breve historia de cómo nació el café

La historia de cómo se extendió el café por todo el mundo empieza en el Cuerno de África, en Etiopía. Allí el cafeto (planta de café) tuvo su origen probablemente en la provincia de Kaffa. En 1616, holandeses consiguieron llevarse algunos granos de cafeto a su país, donde los cultivaron en invernaderos.

Dichos holandeses empezaron también a cultivar café en Malabar, en la India. En 1699 llevaron alguno a Batavia, en Java, en lo que es ahora Indonesia. Años más tarde, las colonias holandesas se convirtieron en la principal fuente de suministro de café a Europa. Hoy Indonesia es el cuarto exportador de café del mundo.

La primera referencia de que se tomaba café en Norteamérica data de 1668. Fue en el decenio de 1720 cuando se empezó a cultivar por primera vez en las Américas. Sin embargo, fueron los holandeses los primeros que empezaron a propagar el cafeto en América Central y del Sur, donde hoy en día reina sin rival como el principal cultivo con fines comerciales del continente. El café llegó primero a la colonia holandesa de Surinam en 1718. Después se plantaron cafetales en la Guyana francesa y el primero de muchos en Brasil, en Pará. En 1730 los británicos llevaron el café a Jamaica, donde en la actualidad se cultiva el café más famoso y caro del mundo, en las Blue Mountains.

Actualmente, esta deliciosa bebida se la puede encontrar en todas partes del mundo, incluso en países con poca tradición en su consumo, como Japón.

Cabe señalar la importancia del café en la economía mundial. Es uno de los productos primarios más valiosos, fuente de divisas para los países en desarrollo. El cultivo, procesamiento, comercio, transporte y comercialización del café proporciona empleo a millones de personas en todo el mundo.

En lo que refiere al grano de café, se utiliza principalmente para preparar una infusión natural que se produce a partir de las semillas del cafeto, un arbusto que crece en zonas tropicales como Brasil, Colombia, Vietnam e Indonesia. Por las características del suelo donde se cultiva, la mayor parte de las cosechas de los frutos del café se hacen a mano. No se utilizan máquinas. Luego de la cosecha se descartan los frutos en mal estado y se realiza el secado al sol o el lavado, según el método de producción elegido para extraer los granos. Posteriormente, en el tostado es cuando los granos adquieren su sabor, aroma y color característicos. También, algunos granos de menor calidad, pueden ser sometidos al torrado (tostado con azúcar) y aprovechados para su consumo.

EL CAFÉ EN LA ARGENTINA

En la Argentina es muy habitual el consumo de café, ya sea luego de alguna comida o bien en el clásico café con leche del desayuno. Según la Cámara Argentina de Café, se consume un kilo de café por habitante al año.

El café está incluido dentro del grupo de los alimentos estimulantes. El principal compuesto responsable es la cafeína. Su principal acción se produce en el sistema nervioso central. No obstante, se le atribuyen otros efectos beneficiosos, principalmente como antioxidante debido a su contenido en ácido clorogénico y ácido cafeico. Cabe destacar que la cafeína no se acumula en el cuerpo. Sus efectos son transitorios y de corta duración en el organismo.

A pesar de sus potenciales beneficios, se debe tener precaución en su consumo en personas que padecen de hipertensión arterial, durante el embarazo y la lactancia, y ante determinados problemas gástricos.

Se recomienda no superar la ingesta de más de 300 miligramos (mg) de cafeína al día para la mayoría de los adultos sanos. Esa es aproximadamente la cantidad de cafeína que hay en tres o cuatro tazas de café. También se debe tener presente que otros alimentos como bebidas colas, bebidas energizantes, el té, el mate y el chocolate también contienen cafeína. Su consumo excesivo puede ocasionar dolor de cabeza, insomnio, nerviosismo, irritabilidad, micción frecuente o incapacidad para controlarla, taquicardia y temblores musculares. En este sentido, para aquellos que son amantes del café, el descafeinado puede ser una buena opción a escoger para evitar estos efectos sobre el cuerpo.

Si te apasiona el café negro, elegí siempre los cafés tostados sobre los torrados. Allí te encontrarás con el verdadero sabor del grano de café. Para disfrutar más de su verdadero aroma y sabor, tomalo sin azúcar agregada.

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