Psicoterapia en tiempos de aislamiento

DANIELA IGARTUA y JULIETA ROCA Titulares de EPSI Psicoterapia online

www.epsipsicoterapiaonline.com / Facebook de EPSI / Instagram de EPSI

Atravesados por el Coronavirus y bajo la indicación de aislamiento social preventivo nos encontramos obligados a quedarnos en casa. Es por este motivo que para algunas personas la situación podría ser vista como una oportunidad para descansar, ponerse al día con los pendientes que se van acumulando durante el año, alguna serie, libros, tareas de esas ‘que voy a hacer cuando tenga tiempo’ e incluso para probar recetas nuevas. Se encuentran con actividades en el horizonte y usan la creatividad para pasar y aprovechar el tiempo. Sin embargo, la misma situación para otros puede volverse todo un desafío: el aislamiento se presenta como un problema que, sin temor a caer en la exageración, es tan grave como lo que se pretende evitar.

Y es en esos casos que reconocer en nosotros emociones y pensamientos asociados al Covid-19 y al aislamiento, es tan importante como conocer cuáles son los síntomas físicos que el virus provoca con el fin de la detección temprana: esta pandemia es un estresor que puede incidir en nuestra calidad de vida desde muchos aspectos. 

Es tan importante estar bien como saber que lo estamos, y es en ese sentido que se vuelve fundamental hacer un ejercicio de automonitoreo: enfocarnos y prestar atención a emociones y pensamientos que se generan cuando hablamos o escuchamos sobre el Coronavirus. Esto permitirá que estemos atentos a lo que nos sucede y, de esta manera, hacer algo con eso.   

Existe un amplio abanico de emociones y una infinidad de pensamientos que pueden tomar la delantera y hacernos experimentar malestar: Enojo, que puede estar relacionado con el pensamiento de que lo que sucede es injusto o que no debería haber pasado, de culpabilización de algún otro responsable y asociado a reacciones reivindicativas, justicieras, violentas o al menos conflictivas. Frustración frente a la dificultad de continuar con las actividades cotidianas, no poder empezar la facultad, rendir un examen, concretar determinado proyecto u operación… Ansiedad frente a la incertidumbre, falta de respuestas que nos den la sensación de ‘tener todo bajo control, que provocan malestar físico, que pueden incluso llevar a confundir los síntomas. De la mano de la ansiedad también aparece el miedo que hace que optemos por soluciones rápidas, intempestivas, que perdamos de vista que estamos todos en la misma situación. Un ejemplo de ello es que en estos días hemos sido espectadores de larguísimas colas en las farmacias, supermercados, góndolas vacías de artículos que son necesarios para todos pero que ya no quedan para nadie, gente llevándose papel higiénico como para una vida entera, etc. Con la sensación de encierro puede venir aparejado un sentimiento de soledad, sobre todo para aquellas personas que viven solas o aunque estén acostumbradas a vivir lejos de sus familias, de aquellos que están fuera del país o estudiantes que están lejos de su ciudad natal, sumado a la preocupación, y tristeza, que puede manifestarse en falta de voluntad y aburrimiento, abulia, desesperanza, y un penoso etc.

Estas emociones, entre muchas más, generalmente vienen asociadas a pensamientos que pueden, a su vez, incrementar el malestar en una suerte de círculo vicioso.

Es importante aclarar que las emociones “vienen de fábrica”, es decir que son reacciones ante determinados eventos que compartimos con la mayoría de los seres vivos y que eventualmente están relacionadas a mecanismos de defensa frente a situaciones complejas y/o peligrosas; ‘simplemente’ (sí, entre comillas porque no lo es), debemos aprender a administrarlas para que no se nos escape de las manos, para que el enojo no se transforme en ira, para que la ansiedad no se transforme en pánico, para que la tristeza no se transforme en depresión. Esta desregulación emocional puede activarse frente a pensamientos que pueden ser catastróficos, como “esto no se puede controlar”, ‘nos vamos a morir todos’ o, aunque parezca inocente y hasta positivo “debo hacer todo lo que tengo pendiente en este tiempo”. Teniendo en cuenta que el actual escenario mundial es en sí mismo un estresor, lo importante de poder identificar estas emociones, diferenciarlas de los pensamientos y tomar conductas de afrontamiento es generar una herramienta necesaria para atravesar esta instancia de la forma más saludable posible.

Desde casa, podemos intentar algunas cosas como eludir la sobreinformación, evitar en la medida de lo posible tener la tele prendida en el canal de noticias todo el tiempo, aprender a diferenciar las “opiniones” de la “información”.(“El drama de Internet es que ha promovido al tonto del pueblo al nivel de portador de la verdad” dijo Umberto Eco en aquella nota que le hiciera el diario italiano La Stampa, haciendo referencia a que cualquiera con un teclado y una red social ostenta la portación de la verdad), tener a mano información chequeable, fuentes fidedignas. Tener cuidado con los audios o fake news que circulan gratuitamente por wapp. 

También es muy importante mantener los horarios de sueño y comidas, sostener o crear una rutina y cumplirla, proponerse aprender algo nuevo, acceder a la luz solar, intentar ejercicio físico en casa, bañarse y vestirse aunque no salgamos a la calle, hacer la cama, mantener el orden de los ambientes en los que estamos la mayor parte del tiempo, mantenerse comunicado con nosotros afectos (las videllamadas son un artilugio ideal en este sentido) etc. No tengamos miedo a aburrirnos, también es parte de la existencia.

No perdamos de vista que esta situación es momentánea, circunstancial, y que aunque no sepamos a ciencia cierta cuándo, va a terminar. 

Tener una actitud positiva, ser considerado con uno mismo aceptando las emociones y pensamientos que se generan a partir de esta situación en particular, sin dejarlos estar, es tan necesario, en términos de salud, como evitar circular y exponerse a la posibilidad de contraer la enfermedad.

Ahora bien, tan importante como intentar cosas por uno mismo es conocer nuestros propios límites. Si sentís que esta situación te expone a un malestar que no podés afrontar solo, consultá. En tiempos de cuarentena es necesario saber que muchos psicólogos y profesionales de la salud mental se encuentran a disposición, a través de los medios que la tecnología hace posibles, de quienes lo necesiten, lo requieran o simplemente tengan la inquietud. No hace falta estar “deprimido” o “ansioso” para hacer una consulta.

EpSI es una opción para resolver esta necesidad que surge en septiembre de 2018 a partir de sentirnos convocadas a brindar atención en situaciones donde la ‘presencia’ se hacia imposible: ya sea por la distancia (argentinos y argentinas viviendo afuera, por ejemplo) o por tiempo (trasladarse en una ciudad como Bs As es una tarea ardua en sí misma. Teniendo en cuenta que la psicoterapia online tiene la misma eficacia que la presencial es que la tecnología se ha vuelto un factor posibilitador. Si bien muchos profesionales de la salud en general y de la salud mental en particular utilizan la videoconferencia, en EpSI intentamos promover esta manera desde el inicio, ampliando las opciones considerablemente.

Cuando iniciamos el proyecto no se nos ocurrió, ni por asomo, que podría ocurrir una situación como la actual que nos obligue a mantenernos aislados, con lo que eso conlleva, y que impidiera trasladarnos. Más que nunca, estamos a disposición de quien lo considere. No dudes en consultarnos.

× Agendanos y recibí noticias destacadas