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Las dos caras del Gobierno

Por IVÁN PETRELLA / Politólogo

El actual gobierno kirchnerista posee dos caras con funcionamientos distintos. Por un lado, en las cosas que necesitan los argentinos, reina la inoperancia y la falta de rumbo. Por el otro, en las cosas que le importan al vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, se avanza de manera eficiente y focalizada. Ninguna de estas dos facetas permite ser optimista sobre el futuro.

Los ejemplos de inoperancia en las cosas que le interesan a la gente abundan. Podríamos enfocarnos en educación y resaltar el año educativo perdido, o seguridad y lamentar los asesinatos cometidos por presos mal liberados.

Pero hoy el gran tema sigue siendo la salud y su gestión durante la pandemia ha sido absolutamente deficiente. Sufrimos una de las cuarentenas más largas del mundo que llevó a una caída de la economía del 10% no se veían datos de esta índole desde la crisis del 2001.

La cuarentena no sirvió para cuidar la salud, como repetía Alberto Fernández, ya que las muertes acumuladas por millón también están entre las más altas. El año pasado se fracasó en la lucha contra la pandemia por la improvisación general -recordemos los dichos insólitos del ex ministro de Salud y los errores garrafales del Presidente en sus filminas al respecto- y por la falta de interés de establecer un sistema de testeo y trazabilidad. Este año el fracaso es la incapacidad de adquirir vacunas, en contraste a vecinos como Chile o Brasil. Ni hablar del escándalo del robo de vacunas. Sin vacunación, hay pandemia sin fin.

La inoperancia en salud, educación y seguridad, se diferencia de la eficiencia con la cual se busca reformar la Justicia y el alineamiento con las autocracias que hoy emergen como alternativa ideológica a las democracias occidentales.

En esto, las cosas que le importan a Cristina Kirchner, si hay rumbo claro. A primera vista parecen no tener relación: los ataques a la Justicia y a la Corte Suprema son parte de la política interna mientras que el acercamiento a China, Rusia, y Venezuela son parte de la política exterior.

Sin embargo, la realidad es que son inseparables uno del otro. En ambos casos, buscan para el país un cambio de sistema y de valores, a contramano de la división de poderes, del multilateralismo, de la transparencia, y los derechos humanos.

Ese es el real sentido de las palabras de la vicepresidente cuando en un reciente acto dijo “quién diría que en medio de esta pandemia…las únicas vacunas con las que contamos hoy son rusas y chinas”, como si Occidente nos hubiera abandonado, cuando en realidad somos nosotros quienes nos alejamos. La salida del Grupo de Lima, un gesto que revela la concepción de la democracia que posee el Gobierno, no deja lugar a dudas.

En lo que le importa a la vicepresidente, se trabaja con rumbo certero. En lo que le importa a la gente, todo lo contrario. La Argentina hoy está atrapada entre estas dos caras del Gobierno, ninguno de los cuales nos permitirá resolver nuestros problemas. Solo pueden empeorarlas.