Las calles y los gorilas

Por PATRICIO DEL CORRO / Ex Legislador porteño por el Frente de Izquierda

Alberto Fernández convocó a una videoconferencia con los jefes de las bancadas opositoras en el Congreso.

El jefe de la bancada de la Unión Cívica Radical, Alfredo Cornejo, salió rápido a pedir un veto contra el Frente de Izquierda y Nicolás Del Caño, mostrando que su republicanismo está flojito de papeles y que para él la representación de ciento de miles de personas no merece el mismo trato. Escuchemos qué decía: “Nosotros hemos pedido otra reunión, porque somos la principal fuerza de oposición. Un bloque que está en contra del sistema capitalista, como el Frente de Izquierda, mezclado con los otros bloques, no es una reunión que pueda llegar a un acuerdo sensato para la Argentina” 

Obviamente lo que buscaba el diputado es instalar que en Argentina la única oposición es la derecha cavernícola, la que agita la salida a las calles en defensa de los estafadores seriales como la familia Vicentín, la que es vocera de los buitres y agita un programa de más ajuste al pueblo. Como si el sufrido durante el gobierno de Cambiemos, que dejó a un 42% de la población en la pobreza, que ajustó salarios y jubilaciones, no hubiera sido suficiente. El objetivo es seguir discutiendo en términos de ajuste como la única opción válida para salir de esta crisis; algo para lo cual el Frente de Izquierda molesta. 

Cornejo habló de la “sensatez” del capitalismo, justo ahora, en medio de una crisis que deja al desnudo lo más brutal de este sistema. Según Oxfam en medio de la crisis acelerada por el covid-19 12.000 personas por día podría morir ni más ni menos que por hambre. Mientras, según la misma organización “ocho de las mayores empresas de alimentación y bebidas han pagado a sus accionistas dividendos por valor de 18.000 millones de dólares desde enero de este año”. ¿Les parece sensato?

Solo en Argentina, este año estiman que habrá 756 mil nuevos pobres entre niños y adolescentes. Mientras los multimillonarios son cada vez más multimillonarios. 

El Presidente Alberto Fernández decidió ceder al pedido de los miembros de Cambiemos y recibirlos por separado. Parece ser que es el tipo de sensatez que viene primando.// Es sensato no tocar Vicentín, a ver si los dueños del campo se enojan; es sensato festejar el dia de la independencia con la Sociedad Rural, la Unión Industrial, los capos de los bancos, y lo que se llama el Grupo de los 6; esos que desangran al país desde hace décadas, pero ahora parece serán la solución.

No es momento de confrontar, por eso es sensato ajustar a los jubilados, porque tocar a los bancos no sería una buena señal; es sensato ver cada vez más gente durmiendo en la calle mientras a los Galperín o Roemmers le bajaron los impuestos. Se los bajaron.

Se viene cediendo siempre para el mismo lado, sino miremos la negociación con los buitres donde Argentina ya cedió unos U$S 15.000 millones, cinco veces más que lo que se iba a recaudar con el impuesto a las fortunas que nunca llega. Sensatez de los grandes banqueros y capitalistas ¿Es nuestra sensatez? ¿Es esa lógica la que va a primar?

Hay otra sensatez, es la sensatez humana, la de la razón, donde las vidas están primero, donde el el comercio exterior o el sistema bancario no estén en manos de un puñado de multinacionales y pasen a ser una herramienta en manos de las y los trabajadores para planificar la economía racionalmente; donde haya un sistema de salud para el que no existan vidas de primera, segunda o tercera; donde las grandes patronales no aprovechen la crisis para que millones de desocupados sean presión para que otros millones trabajen más hora, por menos salarios y más precarizados.

Porque la respuesta al desastre que quedará no pueden ser las bandas policiales bajo el comando de personajes que se creen Rambo para reprimir trabajadores y a sus hijos. ¿Cuántos Facundo Castro, cuántos Lucas Verón o Luis Espinoza serán los soportables? La crisis de la pandemia va a dejar una crisis mucho más brutal, una crisis de sistema. Serán sus ganancias o nuestras vidas, y ceder sólo puede tener un mal resultado.

Por último, lo que de ninguna manera podemos ceder es la calle. Ahí donde siempre se dirime la historia. ¿O alguna vez en toda la historia de la humanidad vieron que los sectores oprimidos y explotados avanzaran sin luchar? Quien les diga lo contrario está jugando para el otro bando. 

La calle no puede ser de los gorilas y ese licuado de energumenos. Ahí está la juventud que labura en las aplicaciones o en las grandes cadenas de comida rápida saliendo a reclamar; ahí están los laburantes municipales y choferes de Córdoba. Seamos miles por la defensa de los puestos de trabajo y nuestras condiciones de vida; usemos los métodos de la clase trabajadora para imponer estas demandas, porque ellos ya se están moviendo.


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