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La peligrosa recesión democrática

Por OSCAR MOSCARIELLO / Ex Embajador argentino en Portugal

Alrededor de las tres cuartas partes de la población mundial vivía, el año pasado, en un país que ha experimentado una disminución de las libertades. Esta pavorosa cifra, revelada por el informe anual de Freedom House, constituye un serio llamamiento: si nada cambia, la libertad no servirá para cognomen del siglo XXI.

La gravedad de la alerta queda evidente en otro dato inquietante: el numero de países considerados libres, grupo al que pertenece la Argentina, se redujo a 82 – el nivel más bajo de los últimos 15 años. La principal explicación para esta triste cifra no es la pandemia, sino algo más profundo. Se trata, en las palabras de esta ONG, de la “larga recesión democrática”.

Una contribución decisiva al retroceso global de las libertades proviene del “eclipse del liderazgo estadounidense”, que se aceleró, pero no comenzó, en el tumultuoso mandato de Donald Trump.

En efecto, los Estados Unidos dieron un paso atrás como guardián de la libertad y esa retirada favoreció el avance de fuerzas antidemocráticas.

Además de las armas habituales -como la censura, la represión política y la detención arbitraria- estas fuerzas tienen ahora a su disposición una herramienta sin paralelo en la historia: las redes sociales. Allí pueden lanzar propaganda patriótica para movilizar y reclutar seguidores, así como campañas de desinformación hechas a medida para debilitar cualquier adversario, nacional o extranjero.

Otro factor que juega a favor del ciclo antidemocrático es el propio tiempo. Las generaciones que se preparan para llegar al poder no lucharon en ninguna guerra, ni tampoco experimentaron las mordazas de las dictaduras, y, por lo tanto, su compromiso con los derechos humanos no parece ser absoluto.

Asimismo, ante la profunda crisis social desencadenada por la pandemia, los electorados podrían inclinarse por dar primacía a los candidatos y a los regímenes que ofrecen mayor seguridad económica, aunque ello implique, por ejemplo, un refuerzo de la vigilancia estatal de los ciudadanos o pudiera poner en peligro la independencia de la magistratura.

¿Cómo podemos, entonces, revertir esta peligrosa recesión democrática? Pocos textos tendrán pistas tan valiosas como los diálogos de la Alegoría de la Caverna, en los que Platón explica cómo puede el ser humano liberarse de la oscuridad. Ahora bien, lo que verdaderamente aprisiona los hombres, lo que les impide de ver la luz, es la ignorancia. Solo a través del camino “doloroso” de la Educación, como vía de transmisión de los valores democráticos, podremos escapar a las sombras.

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