La legítima defensa: Límites y alcances en su práctica

Por HÉCTOR COSTA / Abogado

Durante los últimos días, adicionado al contexto de crisis pandémica que la humanidad, en su totalidad, vivencia actualmente, se le sumó el debate sobre la legítima defensa y han surgido distintas apreciaciones respectivamente. Lo sucedido aquí se revela en función de las últimas noticias periodísticas agradecidas donde se muestra un hecho de tipo criminal, combinado con un acto de supuesta legítima defensa. Lo sucedido tuvo que ver con un señor jubilado de 70 años, que, a causa de un robo producido en su casa en la ciudad de Quilmes, manifestó defenderse mediante un arma de fuego, en la cual pudo abatir a uno de los delincuentes.

El intento de robo ocurrió en la madrugada al ingresar tres ladrones al domicilio del anciano, y luego de golpear brutalmente al jubilado, este habría logrado extraer su arma y propinarle un disparo en la pierna a uno de los mal vivientes. Posteriormente; los ladrones se fugaron y el jubilado alcanzó a uno de ellos, a pocas cuadras del lugar del hecho, acorralándolo y sometiéndolo para evitar su fuga hasta que arribe la policía. A causa de la herida de bala en la pierna, el ladrón alcanzó la muerte debido a la pérdida de sangre.

Entonces la polémica se genera en función de si este jubilado actuó en legítima defensa o en exceso de ella. Debe entenderse que la ley no permite estos excesos, pero contempla la posibilidad de que puedan ocurrir, es decir que estos casos son soportados por el código penal. También se evalúa si la actuación del señor fue desproporcionada, con respecto a las agresiones físicas que recibió; en este caso, a jubilado se lo casi torturó mediante golpes, que después se pudieron ver evidenciados en las heridas que le encontró la policía. Por su parte, la ley prevé que el exceso de legítima defensa este penado, aunque con una carga inferior. Por su parte, el fiscal de la causa está llevando los procedimientos para imputar al jubilado, debido a su supuesta comportamiento prohibido y antilegal, haciendo acusación del acto de homicidio.

El concepto de legítima defensa es puntillosamente definido por la ley como un acto hecho para contrarrestar una agresión prohibida, además debe poseer la característica de ser una de tipo concreta e idónea. Entonces el que se defiende legítimamente, lo debe realizar mediante una contra agresión, para poder protegerse de otra ilegítima, es decir, en contra de la ley. El que se defiende en este caso debe realizar necesariamente un acto que está penalmente castigado, pero esto se realiza para poder salvaguardar la vida o el interés

de su persona. Otra característica para que se manifieste una defensa legítima es que los comportamientos de la parte agresora y la parte que se defiende deben ser: la primera de ellas con la actitud de querer generar un daño de forma inminente, en el cual se pueda demostrar que el agresor es totalmente culpable de tal hecho; por la parte del defendido, se debe demostrar que su contra agresión debió ser necesaria, y no cometido por una provocación u otro motivo que no esté contemplado por la ley, para esta clase de casos.

A todo lo anterior se le suma más requisitos para que la defensa necesaria se pueda configurar y esto es que el acto de defenderse se realice mediante procedimientos idóneos, o racionalizadas de una forma medida para que se puede prevenir la agresión inicial, en su justa causa y proporción; esto se traduce a utilizar en todo caso, armas o mecanismos de defensa similares a los que están siendo utilizados por los agresores iniciales. Pero la ley también considera que si existiera solamente un medio de defensa disponible por el defendido, y aunque esté fuera desproporcionado, se lo tendrá en consideración como de utilización racional. Constituidas todas las situaciones anteriores queda completamente configurada la legítima defensa.

Existen antecedentes con respecto a este concepto el cual fue tratado por el Código Penal del memorable Rodolfo Moreno, que en el año 1921 definió este concepto en su obra de 7 volúmenes. A pesar de que la ley intenta definir y prever precisamente esta situación, los casos particulares que ocurren en la práctica ameritan un estudio muy serio por parte de los peritos investigadores, debido a que la legítima defensa puede estar configurado con la diferencia de milimétricos detalles.

Existe actualmente un proyecto de reforma del Código Penal el cual fue presentado en el año 2019 y todavía se encuentra en tratamiento; este proyecto plantea las siguientes características para que se manifieste la legítima defensa: Primeramente que exista una agresión ilegítima; en segundo lugar debe haber una necesidad racional para repeler tal fuerza; en tercer lugar que exista una falta de provocación por parte del que se defiende. Este proyecto se refiere a ciertos actos de sacrificio que se realizan para salvaguardar un interés; es decir, se sacrifica en este caso el interés de un individuo, para salvar el interés de otro; aunque no exista necesariamente una equidad en ese sacrificio.

Otro interesante punto del proyecto también estipula cuáles son los bienes o intereses jurídicos que se pueden proteger mediante este acto: Estos son el interés de la vida, integridad corporal, la libertad, o algún otro interés de tipo esencial. Bajo estos lineamientos, no se admite que la legítima defensa sea utilizada para evitar agresiones o males que en

realidad sean de tipo improbables, o de solamente una potencial posible ocurrencia; además se aclara que tampoco puede ser utilizado de forma preventiva, para que no ocurran los propios actos de agresión definidos inicialmente.

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