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La figura del general Roca

Por MIGUEL ÁNGEL PICHETTO / Auditor General de la Nación

El general Roca fue el artífice de la vertebración física de la Nación Argentina. Consolidó la soberanía en la Patagonia, en las zonas cordilleranas y en el mar argentino.

Aseguró la paz con Chile y fortaleció decisivamente las fuerzas armadas bajo el principio de que no existe Nación si no se cuenta con el brazo armado: y como decía Roca, “no para ganar territorios sino para asegurar la soberanía, ejercer un efecto disuasorio, y por lo tanto, asegurar la paz”.

Hoy la Argentina tiene plena soberanía en la Patagonia y en el Mar Argentino, con los inmensos recursos que ambos espacios tienen, porque existió una Conquista del Desierto, con sus dos campañas, la del Sur y la de los Andes, esa gesta, hoy vilipendiada por grupos marginales. Pero esas riquezas, que hasta hoy no han sido plenamente aprovechadas, son el reaseguro que tiene la nación para superar su retraso y volver a tener una posición predominante en el mundo.

No hay ningún tipo de duda: la extensión del Estado Nacional a la Patagonia fue obra del primer gobierno de Roca, así como el inicio de la presencia nacional en la Antártida al finalizar su segundo gobierno.

Roca eligió como lema para su gestión “Paz y Administración”. Lo primero ya fue extensamente explicado y lo segundo consiste en que impulsó el fortalecimiento del Estado creando una burocracia pública eficiente y honesta.

Impulsó el desarrollo mediante el ferrocarril, caminos, puentes y puertos, el telégrafo, el desarrollo agropecuario. Abriendo la nación a la inversión externa y dándole a ésta plenas garantías administrativas y jurídicas.

Algunos historiadores dicen que el ferrocarril, el telégrafo, los molinos de viento, el alambrado y la política de Roca hicieron la Argentina moderna.

Cuando hoy se minimiza y se le quita legitimidad a la figura de Roca es, en el mejor de los casos, un dislate histórico. Pero no debemos caer en interpretaciones ingenuas, atacar a Roca es introducir el concepto de fragmentación territorial, pretender discutir la innegable soberanía sobre espacios, lamentablemente vacíos, pero sobre los que tenemos títulos innegables y contundentes.

Atacar al Gral. Roca es pretender que los mapas argentinos sean como hace 150 años, en los que todo nuestro sur integraba un espacio inespecificado y amorfo llamado Patagonia o Araucanía, una región geográfica que estaba disponible para quien decidiera ocuparla.

Roca, con una visión de estratega y de estadista superlativa, logró integrarla al territorio nacional junto con su mar adyacente, y lo notable fue que lo logró sin que esto generase un conflicto bilateral o regional.

Es de destacar especialmente, la lectura precisa que se hizo en su mandato, del tablero político internacional, permitiendo acoplar a la surgente República Argentina, a la economía internacional con alianzas estratégicas, que fueron la base del proyecto económico y político de la Generación del 80, que colocó a nuestro país como tierra de promisión, de inversiones, de crecimiento y de modernización.

Ese conjunto de políticas se proyectaron en la vida pública argentina por más de 60 años y todavía hoy vivimos de algunos de esos retazos.

Simplemente, a modo de resumen, los grandes líderes políticos de la Argentina del siglo XX, como lo fueron Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón, reivindicaron la figura de Roca como el hombre que logró aunar los conceptos de integración territorial, modernización económica, eficiente gestión del Estado y proyección de la República Argentina en el mundo.