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La educación es la base de la libertad

Por SILKE ARNDT / Defensora del Pueblo Adjunta de la Ciudad de Buenos Aires

En un día de tanto valor histórico y simbólico para argentinos y argentinas, vale la pena tomarnos un momento para reflexionar.

Sin dudas, el proceso de independencia de nuestro país sentó las bases para pensarnos y crecer como una nación libre, con sueños de construir nuestra identidad y espíritu nacional apoyados en los valores que hoy -más que nunca- necesitamos mantener vivos: libertad, unión, sentido de pertenencia, educación, igualdad de oportunidades y construcción de cultura ciudadana.

Desde el año pasado, con la irrupción de la pandemia en Argentina y el mundo, nos vemos obligados a atravesar una devastadora crisis en lo sanitario, pero también en lo económico, social y cultural.

Millones de niños sufrieron la interrupción de la presencialidad escolar. Algunos pudieron sostener el vínculo con sus docentes a través de plataformas virtuales, pero muchos otros tuvieron escaso o nulo contacto con ellos.  La escuela es el espacio de contención por excelencia, de escucha y de enseñanza, que les da a muchos niños y jóvenes la oportunidad de tener herramientas para insertarse en el mercado laboral, que cada vez pide mayores exigencias.

Esos niños y jóvenes necesitan que les mostremos que es posible y que vale la pena retomar cada uno de los valores en los que se apoyó nuestra nación para crecer y forjar su futuro. La educación es el mayor igualador de oportunidades y la herramienta indiscutible para el crecimiento. Es compartiendo con otros, es escuchando distintos puntos de vista, es dialogando, es respetándonos en las diferencias cuando nos podemos apropiar más y mejor de lo que nos transmiten y transmitimos. Es en las escuelas, en las aulas.

Hace pocos días se realizó la IV Conferencia Anual del Centro para la Evaluación de Políticas basadas en la Evidencia, de la Universidad Torcuato Di Tella, en la que participaron especialistas en educación del sector público y privado. La convocatoria invitó a los expertos a reflexionar sobre los desafíos futuros de las políticas educativas como consecuencia de la pandemia. Hubo acuerdo en que la desigualdad y la brecha en el acceso a las tecnologías y a la calidad educativa se profundizó y el desafío hoy es aún mayor.

En ese sentido, llama la atención que el año pasado el Gobierno nacional haya suspendido las pruebas Aprender. Inicialmente, se iban a postergar hasta 2022, pero afortunadamente en el caso de primaria se dio marcha atrás y se realizarán en diciembre próximo. Secundaria sí quedará para el año que viene. La Ciudad de Buenos Aires, por su parte, ya había adelantado que, de postergarse, tomaría sus propias evaluaciones. Es que saber dónde estamos parados en materia educativa es trascendental. Es sobre diagnósticos y evidencia concretas que se pueden pensar políticas públicas consistentes y coherentes a largo plazo para hacer frente a los enormes desafíos que presenta nuestra sociedad. Es con esfuerzo y asumiendo los problemas sin engaños ni mezquindades. Tenemos por delante un futuro de crecimiento si apostamos al trabajo y a la educación inclusiva y de calidad.