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La decisión de suspender las clases presenciales es triste, insólita e irracional

Por MARÍA RAQUEL HERRERO / Auditora General porteña

Lamentablemente, el miércoles, a partir de las medidas unilaterales que el Presidente decidió anunciar en el marco de la Pandemia, Argentina volvió a dar pasos para atrás.   

Me interesa en este marco resaltar algunos aspectos. En primer lugar, la suspensión presencial de las clases es un nefasto mensaje a la sociedad. De esa decisión se desprenden muchísimas cuestiones.    

Para Alberto Fernández, la Educación en este país dejó de ser prioridad, o mejor dicho nunca fue prioridad. Quedó demostrando durante 2020, mientras infinidad de actividades recreativas abrían sus puertas, las escuelas permanecieron cerradas. La palabra y credibilidad de sus Ministros, tanto de Educación como de Salud, las opiniones de los Epidemiólogos y el Comité de Expertos y Científicos evidentemente pesa menos que la de algunos gremialistas que amenazaban con un paro en las escuelas. Los datos objetivos de los contagios, publicados por el propio gobierno nacional que indican la escasa cantidad de contagios desde que volvió la presencialidad en las escuelas no son tomados en cuenta para planificar medidas a seguir. La decisión de vacunar a los docentes por considerarlos esenciales pareciera no tener importancia. En principio, por los próximos 15 días, los chicos y chicas de AMBA podrán ir a las plazas, a los shopping, a comer afuera, visitar paseos al aire libre, merendar en confiterías pero no podrán ir a la escuela. Tan triste como insólita e irracional decisión.   

Argentina es un país cada vez mas inviable, mas pobre, mas desigual, y la educación es el pilar fundamental para modificar esta realidad. Es irrecuperable el año que se perdió, desde el aprendizaje y desde la salud mental. No hay margen para más desmanejos y pésimas decisiones. La escuela debe ser prioridad pero no de la boca para afuera, desde los hechos. Los lugares protocolizados, controlados y responsables no contagian. No agrandan la Pandemia. El festival de Semana Santa donde el Gobierno no sólo miro para otro lado, sino que lo motivó, eso sí fue un foco de contagio y ese resultado es el que hoy vemos en los números. El nulo control al transporte público sí es un foco de contagio. La falta de control en la noche también. Pero de ninguna manera, lo es la Escuela. La escuela es igualdad, es un derecho, es una necesidad, es un lugar de contención, de aprendizaje, de crecimiento personal, fundamental para los niños y niñas.    En segundo lugar quiero pedirles disculpas a todos los trabajadores del Sistema de Salud por la injusta, despiadada y cruel frase del Presidente. Decir que el sistema de salud se relajó no sólo es faltarles el respeto, es también una provocación y una verdadera injusticia. Hace más de un año que conviven con el virus, con la desesperación, con el miedo, con sus cuestiones cotidianas exponiéndose más que cualquiera, y en definitiva, son ellos los que realmente nos cuidan y No un Gobierno que no pudo cumplir con todo lo que prometió y que miró para otro lado cuando los amigos del poder “se adelantaban en la fila de la vacuna”. Al día de hoy me pregunto como hicieron la distribución de vacunas. ¿Tuvieron en cuenta la población objetivo? ¿Tuvieron en cuenta los más de 150 mil trabajadores de la Salud? Analizaron la cantidad de Adultos Mayores siendo la Ciudad más envejecida del País? No, nada de esto tuvieron en cuenta e hicieron una distribución por cantidad de habitantes. El resultado está a la vista y  es que aún no se han podido vacunar a mayores de 60 años y a miles de personas con enfermedades de riesgo. Para finalizar, me gustaría hacer hincapié en la importancia del diálogo entre el Gobierno de Nación y Ciudad, el cual no fue respetado por el presidente Alberto Fernández, quien tomó decisiones de forma repentina sin informar antes, sin buscar un consenso, sin datos y evidencias científicas que dieran sustento a una decisión tomada en conjunto. Claramente fue una actitud con Horacio Rodriguez Larreta que cuesta entender, cuando desde que comenzó esta Pandemia hubo un Jefe de Gobierno con quien previamente fue acordando cada una de las medidas que se fueron tomando, incluyendo las de la última semana.  Siempre se habló que a partir de la experiencia del año pasado, “el cierre de escuela como última opción”.  

Frente al hecho, sólo siento decepción debido a que nuestro Jefe de Gobierno siempre estuvo dispuesto a entablar una buena comunicación con el Presidente. No es la primera vez que se toman decisiones a espaldas de otros funcionarios. El mejor ejemplo de ello fue la quita en la Coparticipación. Sin embargo, a pesar de ello, jamás se cortó el diálogo por parte del gobierno de la Ciudad, priorizando siempre la Salud de los Argentinos.

Considero que más que nada, ante una situación como esta, es fundamental la comunicación entre ambas partes para poder combatir esta situación tan difícil que se nos presenta hoy a los argentinos y al Mundo. Aspiro, deseo, que la reunión que coordinaron para el día de mañana sea fructífera y sirva para recapacitar sobre los hechos y así  tomar medidas justas y seguras para todos los argentinos. Desde mi lugar de ciudadana, ni siquiera como funcionaria, le pido al Presidente de todos los Argentinos, elegido democráticamente en esta querida  Argentina,  responsabilidad, seriedad, compromiso, sentido común y autocrítica. Escuche a los que saben, no pierda el rumbo de las prioridades y respete a los que nos cuidan, ya habrá tiempo de pensar en campañas políticas y en próximas elecciones, se lo pide una Argentina que no lo voto y que respeta la Democracia y la República que nos devolvió el Dr Raul Alfonsin.

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