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Julio César Saguier, primer intendente porteño en democracia

Por Diego Barovero / Presidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano

Para referirnos a las intendencias radicales de la ciudad de Buenos Aires resulta insoslayable la figura de Julio César Saguier. No solamente por la mera condición de haber alcanzado dicha jefatura local sino por la profunda gravitación que tuvo su personalidad para una significativa generación de dirigentes y militantes del partido fundado por Leandro N. Alem, en especial sobre la más influyente del último tercio del siglo XX, Raúl Alfonsín, quien en oportunidad de resultar electo presidente de la Nación por el restituido imperio de las libertades cívicas y de las instituciones del Estado de derecho, lo designó como Intendente Municipal de esta urbe.

LA CAUSA DE LA UCR

Conviene comenzar señalando que Julio César Saguier nació el 18 de junio de 1935 y murió el 13 de enero de 1987, ambas en esta ciudad de Buenos Aires. Se había casado con Matilde Ana María Noble Mitre con quien formaron una familia que tuvo y crio seis hijos. Saguier era un porteño noble y trabajador, abogado de profesión que abrazó la causa de la UCR desde joven, como un aguerrido militante que llegaría a ser un dirigente respetado por la totalidad de sus correligionarios. Muy pronto, a comienzos de los años setenta, se identificó con el liderazgo renovador encarnado por Raúl Alfonsín, quien compitió con el histórico líder radical Ricardo Balbín por la candidatura presidencial del radicalismo en elecciones internas llevadas a cabo en 1972. Para entonces Saguier constituía una pieza fundamental del armado de la estructura política interna de Alfonsín lo cual lo coloco en la primera línea en la construcción del proyecto democrático que tendría éxito una década más tarde.

LLEGADA DE LA DEMOCRACIA

Precisamente, cuando finalizaba la última dictadura militar en la Argentina luego de la humillante derrota nacional en la Guerra de las Islas Malvinas, se abrió el proceso a la transición democrática en el país al levantarse la prohibición de actividades a los partidos políticos en aras de las próximas elecciones que se llevarían a cabo el 30 de octubre de 1983.

Saguier no había descuidado sus responsabilidades políticas y partidarias durante los años de plomo, lo que había fortalecido la alta consideración de que era merecedor y había tenido con Alfonsín (al igual que con otros correligionarios en momentos de peligro) actitudes de protección que le merecieron la gratitud de muchos.

Luego de alzarse con la victoria interna partidaria Alfonsín se encaminó a triunfar en las elecciones nacionales, procesos en los cuales Saguier tuvo un estratégico protagonismo. A algunos podía sorprender no ver su nombre en ningún renglón de las listas de candidatos radicales a cargos electivos en aquellos trascendentes comicios. La omisión conllevaba implícitamente el elevado rol que el presidente electo tenía reservado para Julio Saguier.

Pocos días después de asumir la primera magistratura el presidente Alfonsín lo designó Intendente Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la Nación, y se convirtió así en el primer intendente de la democracia recuperada.

Conviene recordar que la ciudad todavía no era autónoma y cuyo jefe inmediato por imperio constitucional era el presidente de la Nación que debía designar un delegado para el ejercicio del gobierno local.

DIGNIDAD Y COMPROMISO

Saguier asumió esa función con la dignidad y el compromiso que siempre caracterizaron su vida a lo largo de todas las misiones que debió cumplir. Era un hombre leal al presidente, pero un porteño que amaba a su ciudad y respetaba a sus habitantes como el buen vecino que era.

Conformó colaboradores equilibrados, honestos y capaces, para la difícil situación que la nueva administración debería resolver. De entre ellos contamos con el testimonio, que agradecemos, de quien fuera su secretario de Economía Eduardo Alfredo Delle Ville, que no duda en calificar la herencia recibida de las administraciones anteriores como la más grave de la historia citadina.

Es dable señalar que se habían comprometido gravemente los recursos fiscales de modo que la situación financiera era desesperante, agobiada por millares de juicios, así como incumplimientos contractuales de proveedores que hicieron necesaria una ingeniería de administración financiera, así como un profundo saneamiento del estado municipal. ­

Y dada la buena posición que logró el Tesoro Municipal a través de la reorganización de sus gastos y la actualización de los recursos, el Banco Ciudad, agente financiero de la Intendencia ascendió del puesto número 14 del ranking nacional al puesto número 3.

En materia de Educación se fortaleció el sistema público y se reforzaron al doble las prestaciones de alimentación de los niños en edad escolar.

También hay que destacar el compromiso de la Intendencia Saguier en el marco de la democratización de la cultura, en sintonía con la política nacional de la gestión Alfonsín, a través de una renovación general del ambiente cultural, con un impulso creativo de la libertad en todas sus manifestaciones, que pudo expesarse sin censura a través de múltiples y muy ricas iniciativas como los conciertos y recitales de artistas de primer nivel gratuitos y en los espacios públicos más significativos de la ciudad, así como el cuasi revolucionario “Programa Cultural en Barrios” una política, que con algunas modificaciones continúa vigente en la actualidad.

OBRAS PUBLICAS

Durante su gestión se proyectaron y concretaron varias e importantes obras públicas sancionándose las leyes que regulan el funcionamiento del Mercado Central (organismo estratégico en materia comercial y de consumo) y el CEAMSE (de singular importancia en materia ambiental).

Entre las primeras decisiones que adoptó el intendente Saguier se destacó la caducidad de la concesión del denominado Parque Interama, que había estado envuelto en un sonado caso de sobreprecios y corrupción, además de que la sociedad comercial que lo explotaba incumplía sus compromisos, que significaba una considerable pérdida para el fisco porteño, el predio con sus atracciones funcionando fue rebautizado como Parque de la Ciudad y recuperó su sentido para el pleno disfrute y esparcimiento de los vecinos de la ciudad.­

En 1985 la gestión de Saguier abordó otra problemática heredada de las deficitarias y poco transparentes administraciones de facto que lo precedieron como el caso de Autopistas Urbanas (AU1 y AU6), pasando a ser operadas y gestionadas por la propia Municipalidad para mejorar sus servicios. 

Uno de los objetivos estratégicos de la gestión municipal de Saguier fue priorizar el Transporte Público, en especial los subterráneos. Para ello se solicitó al Congreso Nacional una ley que gravara la mejora que significaba para los vecinos de una zona la construcción de subterráneos. Ese impuesto era abonado por propietarios de inmuebles con una cercanía de hasta 400 mts. de cada lado de cada línea de subterráneo, el cual era reinvertido en ampliar el presupuesto a nuevas líneas proyectadas.

Asimismo la administración porteña adquirió las inconclusas obras de extensión de la Línea E de Subterráneos de Buenos Aires, retomándose inmediatamente los trabajos que permitieron extender el recorrido hacia la zona Sudoeste de la ciudad, hasta la Estación Plaza de los Virreyes y se implementó el mecanismo de trasbordo al novedoso Premetro, también obra de la gestión municipal radical, cuya conclusión permitió vincular el servicio de subterráneos con los populosos conjuntos habitacionales de la zona, muchos de los cuales fueron finalizados y entregados a sus propietarios por la misma administración Saguier.

Durante su gestión también se reactivaron las obras para la extensión de la Línea D de Subterráneos hasta empalmar en una nueva Estación del Ferrocarril Mitre que se denominó ministro Carranza (el ministro de Defensa que falleció en el verano de 1986).

Poco se recuerda la particular atención que el intendente de la democracia había puesto en los terrenos anexos a la ciudad y linderos con el Río de La Plata que se formaron como producto de los rellenos con materiales y escombros de las demoliciones llevadas a cabo para la construcción de las autopistas. Fue precisamente Saguier quien decidió impulsar la creación en dicho lugar de la Reserva Ecológica Costanera Sur, ya que también allí habían sedimentado naturalmente las crecidas del Río Paraná, y fue el puntapié inicial de un nuevo parque y paseo público para la ciudad y sus habitantes.

También merece destacarse la construcción y puesta en marcha, en conjunto con la Nación del Hospital de Pediatría Dr. Juan P. Garrahan, que fue modelo a nivel continental y particularmente las políticas de fortalecimiento del sistema hospitalario, con énfasis en aquellos de alta complejidad.

FIGURA EJEMPLAR

La figura de Julio César Saguier adquiere proporciones de ejemplaridad. Su gestión se caracterizó por la eficacia y la vocación por elevar la calidad de vida de los porteños y porteñas. Asumió el cargo recibió una ciudad endeudada y estancada, desarrollando una administración austera, severa y progresista que le permitió ordenar las cuentas públicas. Implementó una política activa en materia de hacienda y administración, obras y servicios públicas, transporte, desarrollo urbano y salud pública.

Hay que señalar también el gran sacrificio personal de Saguier que padecía una enfermedad terminal y aun así continuó trabajando desde su domicilio cumpliendo sobradamente su misión y falleció en el ejercicio del cargo, su nombre un sitial de honor entre los grandes intendentes porteños. Al producirse la vacante, el presidente Alfonsín designó para ocupar dicha función a quien sería el último Intendente Municipal radical de la Ciudad, y el más joven de la historia porteña, el Doctor Facundo Suárez Lastra.