Esto es peor que una guerra

HUGO VÁSQUES Licenciado en economía de la UBA

La parálisis de economías enteras en todo el mundo a causa de la pandemia de Covid-19,  enfrenta al sistema económico a un escenario extremo. A medida que la crisis sanitaria en el mundo se profundiza con el incrementos de contagios, más países toman medidas para preservar la salud de su población estableciendo condiciones de restricción ó aislamiento social y con ello se paralizan sus economías.

Las consecuencias de esta pandemia y el apagón de la economía mundial todavía no son mensurables, pero ya se puede afirmar que el actual escenario es peor que lo acontecido en la crisis financiera de las hipotecas subprime en 2008 cuyo impacto directo logró contenerse con ingentes cantidades de recursos públicos dentro del sistema financiero, sólo Estados Unidos inyectó U$S 700.000 millones a la banca de inversión y grandes corpraciones, aunque no se pudo evitar la gran recesión que sobrevino y que duró una década.

Los efectos negativos de esta pandemia de Covid-19 sólo podrán ser comparados a los de un conflicto bélico de gran escala ó mundial en el futuro, con destruccioón de riqueza entre las empresas y familias que resulta a la fecha incalculable. En todo el mundo hay cerca de tres mil millones de personas confinadas al aislamiento obligatorio y a medida que transcurre el tiempo con la economías en punto muerto, crece el peligro de una  crisis de la cadena de pagos en el sector privado.

Esta situación es una amenaza en lo inmediato, la falta de actividad produce un deterioro muy grave el la liquidez del sistema. La cadena de pagos de las economías está en riesgo, el fujo continuo de dinero entre las empresas y entre estas y las familias que hace posible que la produccción y el comercio funcione.

Para evitar esta crisis de liquidez en el sistema, evitar la destrucción de empresas y del empleo en el sector privado, los gobiernos implementan actualmente planes de contingencia e inyectan recursos en forma casi ilimitada.

La magnitud de recursos públicos comprometidos en el salvataje al sector privado muestra la gravedad de la situación, la dimensión de los problemas.

Argentina, implementa una bateria de medidas de auxilio a indiviuduos y empresas estimado en 2% del PBI, aún en una situacion fiscal de extrema fragilidad.

Los países miembros del G20 comprometieron destinar un total U$S 5 billones para contener y amortiguar los efectos negativos de la pandemia en sus economias, con centro en los países más efectados Italia, España, Francia y Alemania.

La UE abandonó temporalmente la disciplina fiscal permitiendo a los 27 Estados miembro aumentar el gasto público todo lo que sea necesario para evitar el colapso de sus economías. El Fondo Monetario y el  Banco Mundial recomendaron a países desarrollados posponer el cobro de deudas a emergentes, aunque todavía no hay avances concretos en esa línea.

Estados Unidos aprobó esta semana un plan de salvataje con ayudas directas por U$S 2 billones y se estima entre U$S 3 a U$S 4 billones es lo que inyectará la Rererva Federal en el mercado financiero, este representa el plan de auxilio al sector privado mas grande de su historia en tiempos de paz.

La destrucción de empleo privado en ese país puede medirse a partir del incremento exponencial de las solicitudes de seguro de desempleo que ascendió tan solo en el lapso de la semana anterior a 3,3 millones, diez veces superior a la semana previa.

Actualmente la economia mas poderosa del mundo, se enfrenta al tsunami económico de la pandemia sin haber tomado decisiones sanitarias preventivas a tiempo y el numero de contagios e infectados aumenta fuerte hasta convertirse en el país de mayor cantidad de contagios a nivel mundial.

Probablemente no serán suficientes los recursos aprobados hasta la fecha por los distintos países en el mundo para sacar a sus economía de la recesión que sobrevendrá a la  pandemia. Eso será tema del futuro. En lo inmediato, se trata de un “salvataje” de las economías. Los planes de contingencia del Sector Público dirigen su esfuerzo a sostener en forma directa el ingreso de los individuos, la continuidad de las empresas y el empleo en la economía.


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