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En respuesta al artículo de María Elena Naddeo sobre Educación

Por EDUARDO AMADEO / Dirigente político de Juntos por el Cambio

Acerca de la nota de opinión escrita por María Elena Naddeo, funcionaria de la Defensoría del Pueblo porteña

En el imaginario político se supone que los llamados espacios progresistas son los que están mas cerca de las necesidades cotidianas de la gente; trabajan para superar la pobreza y, sobre todo, para lograr una sociedad más igualitaria. En el mismo sentido, atribuyen insensibilidad social a la derecha y concentran su agenda en todos los temas que rompan con los determinantes que impiden a las personas salir de su situación de origen y progresar en la vida.

Por ello es que resulta- a priori- tan sorprendente el artículo de María Elena Naddeo en el que cuestiona en duros términos el proyecto del Gobierno de la Ciudad llamado “Educación y Trabajo” que establece  que los alumnos deberán desarrollar, de forma obligatoria, prácticas educativas en los ámbitos laborales en el sector productivo, en el Estado, en el ámbito cultural o comunitario y en el de la educación superior o científico-académico como condición para aprobar.

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El argumento básico de la Señora Naddeo se resume en que “El modelo empresarial, en retroceso a partir del fracaso de la Ley Federal de Educación, busca en la Ciudad de Buenos Aires incorporar de cualquier manera los valores y contenidos mercantilizadores y privatistas, con una lógica consumista que es preciso cuestionar, problematizar y no aceptar resignadamente”. Más aún: “El Ministerio de Educación de la Ciudad vuelve a recurrir a las recetas de los 90, y a empresas de alta concentración y efímeras trayectorias, para enseñar estas ´novedades tecnológicas o económicas colocando la zanahoria del éxito rápido como incentivo para el estudio”. Y como una solución para reducir el daño que supuestamente produciría este programa en los jóvenes, propone la Señora Naddeo: “Si se tata de hablar de actualización financiera, será preciso que les profes incorporen en sus planificaciones el análisis del origen y situación actual del endeudamiento externo, los pavorosos mecanismos de vaciamiento y fuga de capitales, indagar sobre los principales responsables y beneficiarios de los mecanismos financieros de despojo y el peligro que se cierne para el presente y el futuro de la Argentina. Una educación para despertar conciencias y vocaciones, seriamente”. O , sea, redireccionar las energías (y el tiempo) que los alumnos utilizarán en este programa, desde la adquisición de habilidades para el trabajo hacia contenidos definitivamente políticos que les ayudarán a cuestionar y eventualmente destruir el sistema de incentivos que deberían ayudarles a construir un trayecto de vida mas sólido.

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En el mismo sentido, se expresó hace poco el sindicalista Roberto Baradel, con lo que pareciera que se trata de una preocupación muy central en los sectores progresistas respecto del modelo de inserción laboral- y por tanto social- que han de seguir los jóvenes argentinos, en especial los más pobres. Proponen, pareciera, que el sector privado no es un destino aceptable para su futuro; y que deben mantenerse lejos de todo lo que se conecte con el mercado en cualquiera de sus formas.

Resulta cuanto menos extraño que en sus afirmaciones, la Señora Naddeo no haya estudiado previamente la situación desgarradora que viven los jóvenes argentinos- repito: en especial los más pobres- en sus posibilidades de construir una vida digna. Y que no lo haya hecho cuando hace un mes, la UNESCO presentó las cifras del desastre educativo que vivimos; y que no hayan mirado otros números que completan el terrible panorama.

La evaluación de UNESCO muestra un retroceso en el rendimiento en las pruebas (Matemática y Lengua en tercer y sexto grado, y Ciencias en sexto), pero además, como la Argentina va quedando cada vez más atrás en términos comparativos con otros países de la región. Los alumnos argentinos obtuvieron resultados más bajos que el promedio de la región en cuatro de las cinco pruebas, y apenas un puntaje igual al promedio regional en Lectura de sexto grado, con un especial impacto sobre los mas pobres: de cada 100 niños, terminan la secundaria entre 40 y 42 chicos; pero en las escuelas públicas solo terminan 30 de cada 100 de los que ingresan a primer grado.

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Y que la tasa de desempleo en los jóvenes casi triplica a la de la población adulta en general y viene ampliándose desde 2004, por lo que la Argentina es el país con mayor desempleo juvenil del Cono Sur.

Uno de los resultados de estas cifras se condensó en la frase del Presidente de Toyota cuando dijo que no logra encontrar jóvenes que siquiera puedan leer el diario para incorporar a su empresa.

Todo este dramático panorama esta detrás del nivel de cronificación de la pobreza, que desde hace al menos tres décadas viene registrándose en nuestro país, producido ante todo por la sucesión interminable de crisis económicas; pero también por la consistente pérdida de herramientas en las familias para evitar que cada generación esté en peor situación que la anterior.

Con todos estos datos, pareciera muy pertinente preguntarse entonces, que lugar deben ocupar los intereses ideológicos en la definición de las propuestas políticas ; en especial en aquellas áreas que afectan estos dramas? Cuanta energía y creatividad hay que poner en agregar política en lugar de enriquecer los contenidos concretos que permitan conectarse con el mundo del trabajo?

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No cabe duda que, con estos argumentos, la señora Naddeo y el señor Baradel están diciendo que para los jóvenes es preferible no tener trabajo antes que incorporarse al mundo mercantilista, en el que ellos puedan contribuir con su participación a la expansión capitalista. Más aún, podemos suponer que de tener éxito las posiciones de Naddeo y Baradel , los pocos alumnos que aún completan su ciclo, seguirían terminando sus estudios sin las herramientas básicas para incorporarse al mercado con un mínimo de posibilidades de progreso y así poder romper con las carencias que traen desde la cuna.

Una mirada objetiva y con un mínimo de sentimiento humanista sobre la situación de nuestros niños y jóvenes debería convencernos que no hay nada mas importante que ayudarlos a romper ese terrible determinismo de la cuna; que el sistema educativo argentino- tal como está- no sirve para ello y que, además de la dimensión individual, con estos niveles de exclusión la Argentina no podrá contar con los recursos humanos necesarios para poder crecer de manera sostenida en el tiempo.

Pero tal vez me equivoco al suponer que la mirada humanista es siempre (y para todos) más importante que la ideológica. La historia del mundo está llena de ejemplos en los que las utopías- de izquierda y derecha- han impuesto sus “modelos perfectos” condenando a generaciones enteras a la miseria, aunque celebrando la lucha contra el enemigo que impide el éxito y la “liberación”.

Finalmente, solo cabe felicitar al Gobierno de la Ciudad por la iniciativa, y desear que sea adoptada en todo nuestro país, por el futuro de los chicos que tanto lo necesitan.