Desde la Ciudad explicaron el porqué del deterioro del Obelisco

Quien observa hoy el Obelisco se dará cuenta que sufre un importante deterioro. Posee humedad, musgo, líquenes y plantas crecidas en diferentes partes de sus caras. El revoque está dañado y la pintura levantada. La reja que protege al monumento también está en malas condiciones. Todo esto habla de una falta de mantenimiento para el mayor ícono de la Ciudad de Buenos Aires.

El último mantenimiento integral fue en 2016. En ese momento se hizo un hidrolavado en sus cuatro caras por la celebración de los 80 años de su construcción.

Desde el Ministerio de Espacio Público e Higiene porteño, a cargo de Clara Muzzio, señalaron que “el mantenimiento estaba previsto para este año, ya que se hace cada cuatro. A raíz de la pandemia, se pospuso para 2021. No se pueden retirar los líquenes porque si no se hace con biocidas pueden quedar fisuras que permiten el filtrado de agua”, aseguraron.

El mantenimiento del Obelisco lo hace la Cámara de Empresarios de la Pintura, bajo la supervisión de dicho Ministerio.

El Obelisco tiene una altura de 67.5 metros con una base de 6.80 metros por lado. Cuenta con una sola puerta de ingreso, que da sobre la calle Cerrito. En su cúspide hay cuatro ventanas en las que se ubicaron domos con cámaras de seguridad de la Policía de la Ciudad. Para llegar hasta “la cima” hay que “escalar” 206 peldaños por una escalera del tipo marinera de hierro forjado.

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