Coronavirus, el gran culpable

LISANDRO RAMELLA Consultor psicológico y en marketing /

Una emergencia sanitaria mundial producto de la pandemia provocada a partir de la expansión de un virus denominado, Corona Virus. Muertos, infectados que se multiplican hora tras hora, derrumbe económico, histeria colectiva, paranoia, entre otros males. Y todo eso, tal como ocurre en los dibujitos animados que mirabas y miraba de niño, por culpa de un ser malvado, extremadamente malvado y además malvado sin razón aparente, solo hace daño porque disfruta hacerlo. Claro, te hablo del Corona Virus, el gran culpable.

Se debaten y se aplican en Argentina diferentes medidas para combatir al despreciable y despiadado virus. Por ejemplo, suspender las clases. Trabajar desde casa. Limitar el transporte público, entre otras. Ahora bien, en Argentina existen millones de personas que hoy no tienen dinero para comer. Estas personas que tampoco tienen sueldo en blanco no tienen subsidios de ningún tipo, no posen cuenta bancaria y no tienen auto, hoy salieron a trabajar con los bolsillos vacíos y con las alacenas vacías (algunos ni siquiera tienen alacena). Esa gente, al terminar el día de hoy, cobraran su jornal. Con ese dinero emprenderán un viaje hasta sus casas, en colectivo, subte, tren, colectivo. Quizás luego de dos horas o más lleguen al barrio, con el jornal del día pasen por la carnicería, la verdulería y el almacén y compren lo que van a comer esta noche. Si esas personas, mañana no van a trabajar, mañana no comen. Si no comen durante catorce días o más, mueren, no por virus, sino por hambre. Y eso, no es culpa del Corona Virus.

El 50 % o más de lo que vos ganas se lo lleva el estado en impuestos directos o indirectos como el IVA, ingresos brutos, impuestos a los combustibles, a las ganancias, patentes, sellos, transferencias, retenciones, etc, etc. Tremenda carga impositiva no se ve en un estado presente y así, tenemos un sistema de salud pública colapsado. Faltantes de insumos, de camas, instalaciones edilicias deficitarias, falta de personal, personal mal pago, entre otros problemas. Esta situación viene siendo arrastrada año tras año, gobierno tras gobierno. Y eso, no es culpa del Corona Virus.

Tenemos en Argentina personas que llenan sus alacenas y compran alcohol en gel para abastecerse durante años. Otras personas que se regocijan en la violencia y agarran a las trompadas a un laburante que intenta hacer cumplir la ley. Y sobre esta última, no puedo dejar de mencionar a quienes buscan las mil y una formas de evadir dicha ley siendo posibles potenciales transmisores del virus. Y esto, no es culpa del Corona Virus.

Tenemos niños y adolescentes de las manos de sus padres que salen a la calle para pasar el rato festejando no ir a clases cuando en realidad, se aburran o no se aburran, se soporten en convivencia o no se soporten en convivencia; la idea es que se queden en sus casas no que festejen no ir a clases. Claro, que en el mundo de los adultos también están los que ven con buenos ojos la posibilidad de no tener que ir a trabajar y entienden al home office como una forma de trabajar menos y poder mirar alguna serie de televisión en horario laboral. Y eso, no es culpa del Corona Virus.

Tenemos laburantes que viven al día, micro emprendedores que trabajan para pagar impuestos, pymes endeudadas. Todos ellos, no tienen la capacidad que si tienen sus pares en países del primer mundo. Por el contrario, en Argentina no trabajar hoy puede ser igual a no comer hoy, no pagar sueldos mañana, romper la cadena de pagos a proveedores pasado, ser embargado por la AFIP días posteriores y cerrar las persianas con los bolsillos vacíos el mes que viene. Y quizás, todo esto de la mano de un mortal ataque de presión, un mortal infarto o un potencial cáncer. Y eso, no es culpa del Corona Virus.

Finalmente, tenemos dirigentes que están todo un día domingo deliberando y comunicando una gran emergencia sanitaria, tomando medidas que paralizan la economía que ya estaba paralizada desde antes y que en el primer día laboral, casi como si fuese un chiste de mal gusto, deciden que algunos trenes circulen con horario de domingo haciendo que las pocas personas que deben salir a buscar el pan de cada día, tengan que hacerlo acinados como vacas en camiones jaula maximizando la posibilidad de contagio. Y eso, no es culpa del Corona Virus.

Me hace recordar esto a las inundaciones de Buenos Aires, tanto ciudad y provincia que tiene zonas inundables desde antes de su fundación y que sistemáticamente se inundan cada vez que llueve. Y cada vez que llueve la culpa de la inundación que se repite durante más de doscientos años es del clima, del Apocalipsis inminente y, actualmente, del cambio climático. Siempre la culpa es del otro. Siempre la culpa es de un ser malvado y despreciable que provoca todos nuestros padecimientos. Siempre, como en los dibujitos animados que mirábamos de niño, hay uno que entraña el mal. Pero fíjate, si las problemáticas que enuncio desde el segundo al sexto párrafo de este artículo son culpa del Corona Virus o es este virus el que viene a mostrarnos lo mal que hacemos y lo mal que hemos venido haciendo las cosas durante décadas y décadas y décadas y décadas… Pensalo. ¿Es el Coronavirus, el gran culpable?


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