Buitres y fe

Por HÉCTOR COSTA / Abogado

En el último gobierno se contrajo la deuda más grande en la historia argentina. Ésta hoy debe afrontar el actual gobierno, todo dentro del contexto argentino, el que con habitual constancia se acostumbró a la toma de la deuda: así las cosas, haciendo una suerte de pequeño relevamiento historicista, la primera ocurrió después de la independencia. Entonces, quien hizo lo propio fue Bernandino Rivadavia con el empréstito Baring, implementándose el primer gran endeudamiento que acabo por pagar el General Perón en el año 1947, el cual se constituiría en uno de tantos a la postre.

Ni bien asumió el Ministro de Economía Martin Guzmán, en el presente, éste afirmaría que Argentina realizaría una oferta a los acreedores, la cual globalmente contempla un periodo de gracia de tres años y una quita en términos de pago de capital de 3600 millones de dólares, todo con una reducción de intereses del orden del 62%.  Así, se propone cambiar la estructura de bonos por otra que implique un periodo de gracia de tres años donde no se pagaría nada en 2020, 2021 y 2022, al tiempo que sí se lo haría por medio de un cupón promedio de 0,5% en 2023. Esas tasas irían creciendo hasta niveles sostenibles y no afectaría a que tal deuda sea pagada por medio de los más vulnerables.

En el año 2015, se aprobaron los principios básicos para guiar la reestructuración de deudas soberanas en la asamblea de la ONU, una iniciativa impulsada por la Argentina a raíz de la pelea con los fondos buitre. La que empujo esta reforma fue la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, denotando un cambio en el tratamiento de las finanzas internacionales. Los principios que sobresalen en esta norma son los de legitimidad, que establece que los términos y las condiciones de los contratos deben ser originales; sustentabilidad, donde haya una negociación consciente y responsable; por último la mayoría, donde se tiene que respetar la decisión de la mayoría de los acreedores.

Hoy en día, toca atravesar un problema internacional relevante: conocido Coronavirus, que no solo resulta ser un problema para la salud para los países sino también para sus economías: en particular, de los países emergentes. La deuda contraída con el FMI por la administración del ex presidente Mauricio Macri fue de 44 mil millones de dólares, los cuales son imposibles de pagar si el país no tiene crecimiento.

Argentina puede reconstruir su economía y sociedad a partir del diez de diciembre, cuando asume el Dr. Alberto Fernández, quien realizo una rápida y gran auditoria institucional para averiguar y saber en que estado estaba el país para poder realizar una oferta para el canje de la deuda.

La ultima oferta que se hizo a los bonistas privados no fue aceptada por los mismos. Con el paso de los días, los acreedores entregaron tres ofertas al gobierno a la espera de contraoferta. La primera tuvo una gran aceptación de los acreedores, al tiempo que se propuso canjear en bonos emitidos bajo legislación extranjera por otros títulos con vencimiento a 20 años. Además, no pagar ni capitales ni intereses hasta el 2023, y ese año abonar una tasa del 0,5%, que iría creciendo hasta niveles sostenibles. Para concluir, nadie puede negar que la Republica Argentina tiene la voluntad de pagar y los acreedores privados la de negociar. Así, el eje en cuestión es buscar una solución donde pueda crecer económicamente para generar dinero y luego abonar, al tiempo que evitar un ajuste para que lo pague el pueblo quien viene de años anteriores de ajustes en la ultima administración del ex presidente Mauricio Macri.


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