fbpx shb finance debt ratio là gì forex4you วิธี เล่น metatrader 4 ccv là gì thẻ tín dụng ngân hàng vib chuyển tiền ngoại mạng indy forex

Autodeterminación de los pueblos y Derechos Humanos

Por JORGE ENRIQUEZ / Diputado Nacional por Juntos por el Cambio

Se ha producido en varios países de Latinoamérica un resurgimiento del autoritarismo. En otros, como Cuba, una dictadura longeva reprime cualquier manifestación que pida libertad y democracia.

En todos esos casos, el gobierno argentino o bien mantiene un sugestivo silencio o emite declaraciones tibias y ambiguas. Eso se extiende a otros lugares del mundo, como Afganistán, en el que llama candorosamente al diálogo, como si fuera posible dialogar con fanáticos que, entre otras cosas, quieren someter a las mujeres a una condición servil.

Respecto de Cuba, recientemente, cuando los medios de comunicación exhibían constantemente las imágenes de las protestas contra el régimen y la dura represión del castrismo, el presidente Alberto Fernández señaló, incómodo ante una pregunta: “No conozco exactamente la dimensión del problema en Cuba. No es Argentina ni ningún país del mundo el que tiene que decir qué debe hacer Cuba”.

La falsedad de aquella afirmación es evidente. No quería, ya fuera por íntima convicción, si es que tiene alguna, o por imposición de su jefa, formular ningún comentario que pudiera tomarse como una crítica al régimen fundado por Fidel Castro. Pero, a renglón seguido, meneó el tema del “bloqueo”, que es el argumento habitual de la izquierda latinoamericana para justificar la dictadura en Cuba; un argumento que pondera las virtudes del libre comercio de un modo tan enfático que empalidece al mismo Adam Smith.

El presidente suele invocar en estas situaciones el principio de autodeterminación de los pueblos. Sin embargo, es muy selectivo en el uso de este principio. No tiene empacho en olvidarlo cuando se trata de atacar a gobiernos democráticos que no son de izquierda, como los de Colombia, Chile, Brasil o Uruguay. En esos casos, lo que suele olvidar, una vez más, es su rol de presidente, para embarcarse en críticas propias de un militante partidario, que no corresponden a un Jefe de Estado.

Más allá de esas contradicciones, el recurso al principio de autodeterminación de los pueblos para evitar una condena al régimen cubano es doblemente falso:

1) no puede hablarse en rigor de autodeterminación del pueblo cubano porque el gobierno es una dictadura. Al contrario, el principio de autodeterminación debería justificar el reclamo de elecciones libres para conocer cuál es la verdadera voluntad de los cubanos.

2) la autodeterminación de los pueblos o, expresado de otra forma, su soberanía, no es en la actualidad absoluta, si al mismo tiempo se sostiene la idea de los derechos humanos.

En efecto, hoy en día admitimos que los Estados dispongan de competencias internas muy amplias, pero estas no son ilimitadas. La idea de los derechos humanos se caracteriza esencialmente por su universalidad. Si en un país estos derechos son violados de forma grave y manifiesta, invocar en defensa de los gobiernos que llevan a cabo esos atropellos el principio de no injerencia significa ni más ni menos que vaciar de todo contenido a la doctrina de los derechos humanos.

Muchas veces, el corrimiento del velo de la autodeterminación se operará por tratados ratificados por los países bajo observación, que pueden inclusive admitir jurisdicciones supranacionales, como la Corte Interamericana de Derechos Humanos, lo que implica una cesión de soberanía.

Pero aún aquellos que no están jurídicamente sometidos a tribunales de ese tipo, pueden y deben ser censurados por los demás Estados cuando se apartan de ciertas nociones básicas que se vinculan con la dignidad de la persona humana.

Estas incongruencias de Alberto Fernández y en general de la izquierda latinoamericana solo confirman nuevamente que, aunque se erigen en campeones de los derechos humanos, en verdad hacen de ellos solo un uso instrumental para sus intereses políticos.

En la Argentina, los sedicentes “organismos de derechos humanos” o mantienen un elocuente silencio sobre las atrocidades del régimen cubano o no tienen el menor escrúpulo en defenderlas.

Es más, se ofenden si se califica de dictadura a un régimen que lleva más de seis décadas manejado por dos hermanos, con partido único, sin libertad de expresión ni reunión, persecución a los disidentes y adoctrinamiento oficial en todas las esferas de la vida humana.

Sí, es imprescindible reclamar por el principio de autodeterminación del pueblo cubano. Lo exige la lucha universal por la vigencia de los derechos humanos.