Advertencia: Ante la presencia de efectos adversos, suspenda este medicamento

Por LISANDRO RAMELLA / Consultor psicológico y de marketing

Cualquiera que tuvo que comprar algún medicamento, por el motivo que fuese, leyó la típica frase “ante la presencia de efectos adversos suspenda inmediatamente este medicamento”. La frase apunta a que la administración de un medicamento que pretende solucionar una enfermedad puede generar los famosos “efectos secundarios” y, en algún punto, se reconoce que dichos efectos secundarios pueden ser graves incluso más graves que la propia enfermedad que viene a curar el medicamento y, es por todo ello, que se recomienda, en casos de aparición de efectos adversos, suspender inmediatamente el medicamento. Es lo que en el dicho popular se conoce como “a veces el remedio es peor que la enfermedad” y como todo dicho popular, es sabio porque en muchas ocasiones los efectos que genera un medicamento son mucho peores que las soluciones que brinda o que las molestias o perjuicios que generaba la enfermedad por la cual su sugirió su ingesta.

Al momento de escribir este artículo, en Argentina, llevamos 157 días de cuarentena ininterrumpida. Y aunque algunos se pregunten ¿De qué cuarentena hablan? Lo cierto es que la cuarentena es tan real como que, si ahora quiero irme de Capital Federal hasta Pinamar, no lo voy a poder hacer por no contar con los permisos correspondientes. Pero mi ejemplo, es tan solo eso, un ejemplo. Lamentablemente, durante estos más de ciento cincuenta días, la necesidad de cumplir con la ingesta del medicamento “la cuarentena” ha generado diferentes atrocidades que han sido desde abusos de algunos integrantes de fuerzas de seguridad o autoridad hasta la ridiculez de detener personas que estaban caminando solas y aisladas de cualquier otra persona para dejarlas en convivencia estrecha con otros detenidos con el supuesto objetivo de evitar el contagio del coronavirus.

Si de ridiculeces, estupideces, carencia de sentido común, burocratización elevada a la máxima potencia y falta de humanidad hablamos, al momento de escribir esta nota, debo mencionar como expresión máxima de todo eso (y espero que NUNCA MÁS exista un caso similar con o sin cuarentena) el caso de Solange, la chica que quería ver a su padre antes de morir por un cáncer terminal. Al momento, supongo que todos deben conocer este TERRIBLE EJEMPLO DE ESTUPIDEZ ELEVADO A LA MÁXIMA POTENCIA POSIBLE cuando a un padre, que sale en visita de su hija y cruza gran parte de la Argentina para poder verla, se le prohíbe seguir circulando y se lo hace volver a su hogar custodiado por ocho patrulleros. Finalmente, el padre no ve a su hija y esta última muere sin ver a su padre. Miren, no estoy escribiendo esta nota para discutir si lo que se hizo con este padre está dentro o fuera de las normas o de las leyes porque eso bien podría discutirlo un abogado. Lo que si vengo a decir es que hay normas y leyes que pueden ser tremendamente ESTUPIDAS y que pueden conducir a conductas y decisiones tremendamente ESTUPIDAS y que esa lógica me lleva a pensar que el cumplimiento de una norma puede ser ESTUPIDO y que la excepción puede ser exactamente lo contrario; un acto de sensatez. La estupidez puede estar perfectamente normatizada y legalizada y ejemplos de leyes y normas estúpidas y tremendamente deshumanizantes hay cientos.

Una mujer que muere de cáncer sin ver a su padre que intenta cruzar la Argentina entera para hacerlo pero que no se lo permiten por el respeto a las normas dictadas en el marco de la cuarentena. Personas con depresión que no pueden ver a sus seres queridos. Personas con ansiedad que ven como sus negocios se derrumban. Personas con carencias básicas que los llevan a vivir como indigentes por el debilitamiento de sus ingresos. Negocios que no abrirán más sus puertas. Convivencias irreconciliables. Abusos de autoridad. Todo ello me lleva a pensar que “La cuarentena” que lleva más de ciento cincuenta días ininterrumpidos, esta destruyendo exactamente eso que dijo venía a proteger: la salud de los argentinos. ¿No será hora de pensar en modificar la medicación? Y les advierto desde ya que la respuesta a este interrogante no puede ser “nadie me trae otra solución” porque el enfermo solo dice cuáles son sus síntomas; es el médico quien debe dar una solución. Si el enfermo trae como síntomas dolor de estomago y a la semana de tomar la medicación presenta dolor de estómago más dolor de cabeza y luego dolor de estómago, de cabeza, de riñones, imposibilidad de caminar, pérdida de equilibrio y problemas en el habla es evidente, que el medicamento está trayendo efectos secundarios que son más graves que las razones por las cuales se sugirió su ingesta. Y ante la presencia de efectos adversos…

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