Miércoles, 16 de Mayo de 2018

Reciclar el aceite vegetal usado tiene dos beneficios

Por: EDUARDO MACCHIAVELLI

Permanentemente en las casas desechamos aceite vegetal usado que va a parar a la pileta de la cocina o al inodoro del baño. De cualquiera de las dos formas, termina en los cursos de agua, con alto impacto ambiental. Negativo, claro. Un litro de aceite puede contaminar mil litros de agua, cantidad suficiente para cubrir el consumo básico de una persona durante un año y medio. Según la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) el consumo total de aceites en la ciudad de Buenos Aires supera los 61 millones de litros por año. Por lo que el potencial de impacto negativo que tiene el aceite vegetal usado (AVU) en el medio ambiente es exponencial.

 

Por eso la Ciudad, a través de la Agencia de Protección Ambiental (APra) desarrolló un sistema de disposición responsable de aceites generados en domicilios particulares, que nos permite juntar y llevar el AVU a los Puntos verdes y a los Puntos verdes móviles para ser reciclado.

 

¿Cómo llevar el aceite usado? Es importante que el aceite esté conservado frío, en botellas plásticas cerradas de hasta 1,5 litros, limpias y secas. El aceite debe ser proveniente del consumo hogareño, aquel que provenga de restaurantes o empresas no se aceptará.

 

Les dejo la ubicación de los Puntos verdes para que puedan llevarlo. Para lo que reforzamos el circuito de recepción de aceite vegetal usado el año pasado, logrando la participación de alrededor de 14 mil vecinos. En total recolectamos 20 mil litros de aceite que fueron transformados en biodiesel de segunda generación (2G), un combustible que además produce menos emisiones de gases de efecto invernadero que los provenientes de fósiles. Por lo que seguimos avanzando en promover acciones en pos de contribuir al cuidado del ambiente. Gracias a este circuito de recepción de aceite vegetal usado y al compromiso que tomaron los vecinos logramos evitar la contaminación de 20 millones de litros de agua, y este año esperamos superarlo.

 

Por las cosas que dijimos, las campañas de recepción de aceite vegetal usado que realizamos tienen como fin generar conciencia acerca del impacto negativo que produce su incorrecto descarte. Además, el aceite genera un importante impacto en la infraestructura de la Ciudad: al enfriarse esta sustancia produce taponamientos en las cañerías cloacales ya que las grasas acumuladas en las paredes quitan capacidad de transporte, al reducir el diámetro interior de los caños. Por otro lado, una vez que llega a los ríos afecta a la flora y fauna de manera negativa, lo que lo hace aún más perjudicial.

 

La correcta disposición del aceite usado beneficia al ambiente y, a su vez, cumple un fin social. El aceite recibido es transportado por ALPI Asociación Civil, dedicada al diagnóstico y tratamiento de enfermedades neuromotrices de personas con discapacidad. La entidad acopia el aceite y lo comercializa para su transformación en biodiesel. De este modo puede servir de materia prima para producir energía, dentro del concepto de economía circular. La economía circular propone que, luego de haber reutilizado un producto la mayor cantidad de veces posible, no se descarte sino que se recicle. De ese modo, vuelve al circuito económico en forma de otro producto en lugar de convertirse en un pasivo ambiental. Como no podíamos permanecer pasivos nosotros ante esta problemática. Los ingresos producidos por la comercialización del aceite quedan a beneficio de ALPI. Cuando el Estado a través de las asociaciones civiles encuentra otras formas de poder reciclar.

 

EDUARDO MACCHIAVELLI   Ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires

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