Peligran las PASO en la Ciudad

El jefe de Gobierno Mauricio Macri aún no dio fecha de cuándo se realizarán las Primarias porteñas, el plazo de anuncio se vence y corre riesgo su implementación. A quien beneficia y a quien perjudica.

Miércoles, 23 de Julio de 2014 - 11:00 hs

Luego de ocho meses de campaña, la candidatura presidencial del líder del PRO Mauricio Macri ya registra las primeras mediciones sobre su desempeño entre las preferencias nacionales. Algunos le adjudican un crecimiento sostenido, sin aportar números, dentro del pelotón de los cuatro mejor posicionados para disputar una sucesión presidencial. Otros opacan esa versión y reiteran el peso perturbador de una realidad, por el momento, irreversible para el macrismo: "Hasta ahora, por más que festejemos, el jefe no logra pasar a la segunda vuelta, pero falta más de un año y ya estamos en carrera", confía con cierto optimismo un influyente operador del PRO. 

 

Pero el problema que ahora les quita el sueño a los arquitectos políticos de la gestión PRO no tiene que ver con las encuestas, ni con los aventones de los más destacados editorialistas de la prensa escrita, sino con la Ley 4894, impulsada por el propio Jefe de Gobierno para que fuera sancionada en tiempo récord. 

 

La orden se cumplió, y el 9 de diciembre de 2013, a menos de 24 horas de que cambiara el 50% de la Legislatura, los ediles sancionaron la ley que implementa la boleta única en la Ciudad y reglamenta el funcionamiento de las elecciones primarias, abiertas, obligatorias y simultáneas (PASO). La única cláusula transitoria que posee esa norma le ordena al Ejecutivo porteño un plazo máximo de 120 días para reglamentarla e implementar la versión porteña de las PASO junto al estreno de la boleta única en la Capital. Sin embargo, esos plazos vencieron la semana pasada y la Jefatura de Gobierno sigue sin dar señales definitivas sobre la fecha de reglamentación de la última ley electoral

 

El silencio estampa del PRO retumbó la semana pasada dentro del recinto legislativo, durante el informe de gestión que ofreció el jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta. La pregunta provino del ex alcalde Aníbal Ibarra, legislador del Frente Progresista y Popular, que le recordó que los 120 días previstos ya habían vencido. 

 

El premier no supo qué contestar y su indefinición generó una corrosiva incertidumbre dentro del bloque macrista. "Pero sólo se trata de una mancha más al tigre", relativizó un destacado legislador del PRO, luego de confiar que "el entorno de Mauricio está retrasando la reglamentación de la 4894 porque sus consejeros electorales todavía no saben si van a respetar el cronograma de elecciones desdobladas que ordena una ley porteña o si van a unificar los comicios de jefe de Gobierno con las presidenciales."

 

Esa versión ya anida en destacados legisladores del PRO que también comentaron que el Ejecutivo porteño ya los "sondeó" sobre "una eventual reforma" de la Ley 875. 

 

La norma tiene 13 años de vigencia y le impone al jefe de Gobierno la obligación de "convocar a elecciones de jefe de Gobierno, vicejefe y legisladores en fechas distintas a la fijada por el Poder Ejecutivo Nacional para elegir presidente de la Nación y vice". Si la ley se aplica como está, los porteños deberían votar hasta seis veces el año próximo, debido a los comicios para presidente, alcalde y comuneros, con sus respetivas primarias. "Un cambio en la Ley 875 permitiría ahorrar comicios y juntar comicios porteños con nacionales", deslizó confundido otro edil macrista, luego de confiar que, entre sus compañeros de bancada, los que más se opusieron a la unificación, son los que responden a la senadora Gabriela Michetti, la principal contendiente de Rodriguez Larreta dentro del PRO por suceder a Macri. 

 

También se trata del mayor interesado en evitar las PASO porteñas, debido a la desventaja en intención de voto que registra a pesar del espaldarazo que le prodiga Macri. Por lo pronto, la reforma de la Ley 875 requiere 40 votos, y el PRO tiene dificultades para conseguirlos dentro de su propio bloque, donde las peleas y las desconfianzas entre michettistas y larretistas recién comienzan y podrían poner en peligro la ilusión de Bolívar 1 por cosechar una victoria amarilla en la Ciudad, antes de las presidenciales, para que ese resultado luego fortalezca las ambiciones presidenciales del alcalde. Esa aritmética todavía no convence a sus propios asesores que por ahora no tienen claro cómo hacer con la última ley que le exigieron a su propio bloque.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Tiempo Argentino

#209