Jueves, 14 de Diciembre de 2017

Mi pareja dice que la anulo

Por: VALERIA SCHAPIRA

¿Sos de los creen que nadie hace las cosas como vos? ¿Sentís que podés con todo y que no necesitás de nadie? ¿Te crees en poder de la verdad? Si la respuesta en cualquiera de estos casos es afirmativa, es probable que tu pareja ya te haya pasado factura, diciéndote que lo/a anulás. El tema es qué hacés con eso. Si tu reflexión es “yo soy así”, no hay mucho margen para el cambio. Si, por el contrario, estás dispuesto/a a analizar como actuás en beneficio de la relación y de vos mismo, tenés parte del camino allanado para empezar a cambiar. ¿Te identificás con alguno de estos escenarios?.

 

SIEMPRE TE QUEJÁS DE LA INACCIÓN AJENA

 

Puede que lo tuyo sea un exceso de acción más que un defecto de movimiento de los otros. En nuestro afán de hacer, por exceso de exigencia, por querer cubrir todos los frentes, podemos llenar todos los espacio se imposibilitar a quienes nos rodean.

 

SOS PERFECCIONISTA

 

Todo tiene que estar meticulosamente resuelto; no te permitís fallar. Crees que hay que pagar un precio para que las cosas salgan bien. Sos capaz de dejar la vida en cada detalle, hasta en los desafíos más sencillos. Es probable que tu pareja se sienta anulada ante tanto despliegue que suele venir de la mano de ansiedad y sufrimiento por tu parte.

 

TE SENTÍS DUEÑO DE LA VERDAD

 

En tu afán de imponer tu visión de las cosas no hay margen para que alguien disienta. Preguntate: ¿tenés un modo imperativo?; ¿siempre crees tener la razón?  Puede que haya llegado la hora de hacer autocrítica y darle espacio a tu compañero en el diálogo y en la interacción.

 

TENÉS LA CRÍTICA A FLOR DE PIEL

 

Si para todo tenés un “pero”, una ironía o una descalificación, tus relaciones están en problemas. Nadie con una buena autoestima quiere estar al lado de quien lo desmerece, no le da crédito y le hace sentir mal. Si sentís que ganás poder con este accionar, lejos deberías estar de enorgullecerte. Pensá si te gustaría recibir ese trato y hacé los ajustes necesarios.

 

PONÉS INCÓMODO AL ENTORNO

 

Percibís que hay tensión en tus vínculos y eso incluye a tu pareja. Quienes te rodean pierden espontaneidad y naturalidad: si nunca te relajás, difícilmente puedan hacerlo los otros. Dejá que las situaciones fluyan para que todos puedan distenderse.

 

TE SENTÍS INSEGURO/A

 

Quien duda de su propia valía, suele poner en jaque a sus afectos. Sea por celos, por temor al abandono o al engaño, quien no se siente suficiente, suele tener relaciones poco satisfactorias.

 

NADIE TE TERMINA DE CONVENCER

 

Si encontrás un defecto a todos, si  los amigos de tu pareja te hacen ruido, tenés celos de sus compañeros de trabajo, su familia te molesta, algo no está bien. O elegiste muy mal a tu pareja o estás proyectando en ella tus oscuridades. Detenete a analizar cuál es el caso. Vos la elegiste hace un tiempo: ¿acaso no viste la realidad en su momento o la estás distorsionando ahora?

 

MINIMIZÁS LOS LOGROS DE LOS DEMÁS

 

Si crees que lo tuyo es siempre más importante, si te considerás el ombligo del mundo, si ironizás en forma constante acerca de lo que consiguen los demás, es probable que tengas un serio problema de manejo de ego. Y que quienes te rodean siempre se sientan descalificados. Evaluá si esto está ocurriendo en el seno de tu relación sentimental.

 

VALERIA SCHAPIRA   Periodista, experta en relaciones para Match

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