Martes, 15 de Mayo de 2018

Las adolescentes quieren Educación Sexual Integral

Por: LAURA VELASCO

Una piba adolescente, Chiara, hizo arrancar el #NiUnaMenos gigante del 2015. La muerte atroz, el femicidio de esa vida joven nos despabiló para decir basta a la violencia contra las mujeres.  Nos movilizamos masivamente sumando a muchas y muchos que hasta ese momento no habían salido a la calle en reivindicaciones de la agenda feminista. Había abuelas con carteles que por primera vez decían mi marido me golpeó, artistas que se sumaban al reclamo por políticas públicas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género, familias que estaban ahí con ninguna bandera pero con sus niñas y niños en andas. 

 

Ese 3 de junio fue histórico. Por eso era un golpe bajo, un dolor, una frustración cuando siguieron los femicidios. Cada día uno. Volvimos a marchar con gritos de Justicia que nombraron a mujeres muy jóvenes: Lucía, Anahí, Emma, Micaela. Sus hermanas y primas, amigas de infancia, compañeras de patín, del colegio, de generación se fueron empoderando en la calle. Las pibas saben que no quieren ser más víctimas. No quieren ser víctimas de femicidio, ni de violación de un familiar o un ídolo de rock, ni de celos posesivos de sus novios, ni de abuso en su escuela o en el baile, ni de acoso en la calle. No quieren tampoco que disciplinen sus cuerpos de los que se saben dueñas soberanas. No se trata sólo de nuestra seguridad como niñas, adolescentes y mujeres. Es Vivas y Libres nos queremos. Por eso reaccionamos con tetazos cuando censuran el topless en la playa o a una mujer joven amamantando en una plaza. Hacemos bodypainting. Desnudamos nuestro cuerpo para pintar mariposas, escribir Sororidad y Aborto Legal. Las pibas se enamoraron de ese sentido libertario que enciende la lucha feminista y arde más con su rebeldía nueva. 

 

El año pasado pibas y pibes secundarios reclamaron se aplique en las escuelas la Educación Sexual Integral  y exista en las instituciones educativas un protocolo contra la violencia de género. Hubo movidas en centros de estudiantes donde los varones fueron al colegio con delantal o falda para denunciar que a sus compañeras les exigían cosas que a ellos no. Las apercibían o sancionaban por usar minifalda, short o musculosa poniéndolas en desventaja. La historia de Bianca a quien una autoridad escolar castiga por no llevar corpiño es tan bizarra como representativa de la formación en Educación Sexual Integral que falta en muchos docentes y directivos. La ESI es imprescindible para derribar estereotipos de géneros en plural. Cuando la ESI no se aplica con presupuesto y decisión política, cuando educadoras y educadores no nos comprometemos con la ESI, funciona el curriculum oculto que reproduce las asimetrías cosificando los cuerpos de las mujeres, naturalizando la división sexual del trabajo y la desigualdad desde los primeros años. 

 

Viví la mitad de mi escuela secundaria en dictadura. En los primeros años la escuela normal era sólo de mujeres, mujeres que tenían que ser normales. El uniforme era herramienta de disciplinamiento y represión. La medida de la falda, nunca pantalones, el cabello atado y sin colores, obvio cero maquillaje, ni aros grandes, todo azul o blanco o marrón o negro.  Los gritos de la jefa de preceptoras en los pasillos, el zamarreo si era necesario para darnos miedo. Sentimos en el cuerpo cuando llegó la democracia. Entró aire fresco por todos lados, hicimos teatro, bailamos, entramos en lugares prohibidos, deseamos, nos sentimos poderosas. Nuestra historia como educadoras, madres, mujeres está siendo interpelada. Nuestra adolescencia, elecciones y deseos. Queremos igualdad pero no uniformidad. Porque somos mujeres plurales, diversas, únicas. Las pibas les dicen cosas a las adolescentes que fuimos. 

 

Las pibas colgaron el pañuelo verde en la mochila y lo llevan por todos lados. Llenaron de pelos azules, rouge rojo furioso, tatuajes, piercings, carnaval y Sara Eve los pañuelazos por el Aborto Legal. Aparecieron pibitas muy chicas, de 12, 13, 14 ocupando su lugar con protagonismo. El 8M dijeron acá estamos y no nos vamos más. Queremos ESI y Aborto Legal. Nuestros cuerpos son nuestros. Nos vestimos como queremos. Con o sin corpiño. No nos toquen sin nuestro consentimiento. No nos piropeen porque no les preguntamos. No necesitamos la mirada masculina para ser. Somos lindas porque mujer bonita es la que lucha. Estamos felices de ser mujeres y vamos a disputar tener los mismos derechos, trato y oportunidades. Pensamos con la cabeza, el corazón y el deseo, con el sexo, con la bombacha. Vamos a ejercer nuestro derecho a vivir una sexualidad libre, a elegir qué nos gusta.Queremos elegir si queremos o no ser madres y cuándo. No queremos que nos obliguen a tener un hijo si quedamos embarazadas. No queremos dejar la escuela o tener peores empleos por cuidar a nuestros hijos o hermanos. No queremos abortar clandestinamente y morir en el intento. Queremos tomar la palabra, y asaltar los escenarios. Vamos a disputar el poder. 

 

Nuestras hijas se fueron sumando al feminismo y lo alborotan. Son políticamente incorrectas, mucho más audaces que nosotras mismas. Ponen el cuerpo todo el tiempo. Hablan con e para nombrar a todes. No se bancan ni una. Nos corren por izquierda. Nos acusan de moralistas cuando debatimos la prostitución. Cuestionan el binarismo y valoran la diversidad sexual. No quieren que las uniformen. Piensan, sienten y ven más amplio el mundo. Un mundo donde caben otros mundos posibles. Un mundo abierto, creativo, por transformar. Un mundo que tenga la dimensión del deseo que las mueve. 

 

Es tiempo de feminismo. Estamos haciendo historia. Algo se está revolucionando. Todas las relaciones crujen un poco porque se están deconstruyendo. Tenemos el desafío de conquistar derechos, desnaturalizar injusticias y recrearnos como sociedad. Hay disputa y conflicto. Hay muchos feminismos.  Hay búsquedas por un feminismo popular que nos abrace a todas.  Hay nuevas masculinidades y géneros por inventar. Tenemos la oportunidad de ser más felices. Las niñas más pequeñas nos asombran con la sencilla lucidez de sus reflexiones feministas. Las pibas son la ola más alta de esta marea verde y violeta que es poderosa  e imparable. La revolución será feminista o no será. El futuro es nuestro porque las pibas están de nuestro lado. Ahora es cuando. El patriarcado se va a caer. 

 

LAURA VELASCO   Dirigente de Libres del Sur

#604