Viernes, 9 de Marzo de 2018

La política clama ética y moral

Por: OSCAR HEREDIA VARGAS

“Dícese que existe en el Este una cadena de montañas y que a un lado de ella ciertas conductas son deshonestas, pero que del otro lado son tenidas en alta estima; esto resulta muy ventajoso para el montañés, porque puede bajar ora de un lado, ora del otro, y hacer lo que le plazca, sin ofensa (Gooke).

 

En los tiempos del “Obscurantismo”, el cuestionamiento interesado era: ¿Para qué sirve aprender a leer? Posición dual: Haz lo que yo digo, no hagas lo que yo hago.

 

Hoy, hay ciudadanos que en función de su decepción por el quehacer político, interpelan: ¿Para qué sirve la democracia? Pero en este caso el cuestionamiento viene con una mirada constructiva y con el sentimiento de insatisfacción positiva.

 

Por eso. ¡Claro! que tienen derecho y razón para hacer tal cuestionamiento. “La ciudadanía exige moralizar la vida política y demanda de los políticos un cambio de actitud y una mayor sensibilidad democrática. Demanda a los malos políticos actuar de acuerdo a la moral social y jurídica y de acuerdo con lo que quiere la sociedad y el pueblo en un estado democrático y de derecho (R. Bueno).

 

Nuestros gobernantes, a la democracia la utilizan para sus propios intereses, para adueñarse de las riquezas y ahora último y con mayor énfasis para “encarcelar” el pensamiento crítico.

 

Durante la historia, los únicos que se han, beneficiado, enriquecido, mejorado sus vidas, sus familias y sus amistades, han sido los gobernantes y los políticos que han estado en el poder. Mientras los ciudadanos, siempre, nos encontramos frustrados y sufrimos un desencanto que hace que cuestionemos la política.

 

Eso hace que la mayoría de la ciudadanía piense que la política es como un pozo sin fondo, lleno de contradicciones, decepciones, angustias y pérdida de esperanza. Sienten que se ha perdido el sentido de democracia. “Sistema ideal de gobierno” que a nombre “del precio del orden social” se lo estruja.

 

Como diría E. Benner, “las democracias actuales son inmensas maquinas impersonales manejadas por personas a las que les parece importar más su carrera que el bien público”.

 

Por ello “la exigencia moral de la ciudadanía hacia los políticos, es que estos logren escuchar las críticas y los deseos de una sociedad democrática y pluralista. Las criticas ciudadanas dirigidas a los políticos son de carácter normativo o sea en términos del deber ser -exigencias ético/ morales-” (R. Bueno).

 

Es tiempo de desacralizar a los gobernantes. Han perdido el espíritu de la época y han perdido el clima intelectual y cultural de la era.  

 

Es tiempo de nuestro “Zeitgeis”. “Tiempo vital” del ciudadano con derechos políticos y civiles enmarcado en la ética/moral y la institucionalidad. Nada fuera de ellas.

 

Es tiempo de una política con valores Educativos: Liberación, Autoconciencia, verdad; Éticos/morales: Honestidad, respeto, compromiso; Socio-políticos: Democracia, consenso, justicia; Superiores: Amor a Dios, amor al ser humano y  sacrificio.

 

Es tiempo de una democracia sin dualidades, sin mentiras, sin simulaciones.  

 

OSCAR HEREDIA VARGAS   Docente emérito de la Universidad Mayor de San Andrés (Bolivia)

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