Viernes, 27 de Abril de 2018

En busca de la tríada elusiva: democracia, capitalismo e inclusión

Por: IVáN PETRELLA

Una manera de pensar el gran desafío y la enorme oportunidad que tiene hoy la Argentina es lograr la conjunción de la democracia republicana, el capitalismo globalizado y el desarrollo inclusivo. Esta triada, me atrevo a decir, nunca se logró en la historia de nuestro país. El gobierno de Cambiemos es consecuencia de la voluntad de la sociedad argentina de ir en busca de ella, de una vez y para siempre.

 

Los representantes de la generación del 80, por ejemplo, buscaron la integración del país al capitalismo globalizado del siglo XIX y comienzos del XX, pero les costó aggiornarse a la democratización propuesta por la Ley Sáenz Peña. El primer radicalismo representó un enorme paso adelante con el gobierno democrático, pero sufrió una situación económica mundial cada vez menos favorable. El primer peronismo, por su parte, puso a la inclusión social en primer plano, pero generó grandes costos en materia de organización republicana e inserción internacional.

 

Desde 1983, terminando con la sucesión de golpes militares que caracterizaron al país desde 1930, los argentinos decidimos que nunca más vamos a volver a la violencia ni a los gobiernos dictatoriales, poniendo a la legalidad, la democracia y las instituciones bajo una nueva luz. Pero los gobiernos que hemos tenido desde entonces tampoco han podido consolidar esta triada elusiva: el alfonsinismo fue fuerte en democracia republicana pero débil en lo económico; el menemismo buscó el ingreso a la globalización pero con problemas de inclusión; y el kirchnerismo impulsó la inclusión pero cayó en el populismo y nos aisló del mundo.

 

En la conjunción de democracia republicana, economía globalizada y desarrollo inclusivo está la clave para el desarrollo. Nuestro pasado es el recuerdo vivo de lo importante que es tener una estructura institucional firme y de lo que significa la democracia para la propia construcción cívica de un país. Una economía sana, sustentable y que funcione en este siglo XXI es condición sine qua non para cualquier tipo de desarrollo. Y ni esa democracia ni esa economía pueden funcionar sin ocuparse de lleno por la exclusión.

 

El objetivo no es sencillo, y queda mucho camino por recorrer. Además, en el mundo existen hoy fuertes tendencias que obligan a redoblar los esfuerzos, en razón de los enormes desafíos de representación que encuentran cada vez más democracias o las presiones que existen en materia económica en pos de modelos extremadamente proteccionistas.

 

Lo fundamental está en que el rumbo, dados los resultados que estamos empezando a ver, es el correcto. En el horizonte es posible imaginar un país con una democracia cada vez más sólida, con una economía competitiva e integrada al mundo y con una red social fuerte e inteligente que no deje a nadie atrás. Avanzar paso a paso y juntos en esa dirección nos pondrá en el camino de esa Argentina que tantas veces soñamos y que tantas veces se nos escapó.

 

IVÁN PETRELLA   Director del programa Argentina 2030 de la Presidencia de la Nación

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