"Como prostituta, me genera rechazo el trato del cliente, no su físico"

ENTREVISTA (Por Malena Montes) María Riot, trabajadora sexual y actriz porno, contó a SECCIÓN CIUDAD su visión de la lucha feminista y sobre cómo terminar con un sistema patriarcal y machista.

Jueves, 11 de Enero de 2018 - 14:39 hs

Por Malena Montes @DraCasan

 

María Riot es noticia por trabajar. Si bien cualquier escuela de periodismo podría saltarme a la yugular y decirme que eso no es un criterio de noticiabilidad, ella es la excepción a la regla. Y no solo a la regla periodística: va en contra del sistema hegemónico patriarcal machista que domina nuestros cuerpos, nuestra sexualidad y nuestros sentimientos. El mismo que nos enseñó a renunciar a nuestros deseos y a vivirlos en dos categorías apresantes de nuestro ser.

 

En el mundo en que vivimos, ser trabajadora sexual y actriz porno como María es disidente. Y es injusto, porque trabaja, como cualquier otra persona del mundo capitalista. Sin embargo, convive con agresiones diarias por su elección que no daña a absolutamente ningún ser humano, como sí lo hace el machismo asesinando a mujeres cada 18 horas.

 

A pesar de ello, María Riot lucha por un mundo mejor desde AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina) para ayudar a legalizar el trabajo sexual, que implique la integración social y de derechos de los seres dedicados a esa profesión. Además, está en vistas de crear una industria porno dirigida por mujeres donde la igualdad entre identidades sea “lo que vende”. A continuación, una entrevista en exclusiva para SECCIÓN CIUDAD:

 

¿De dónde sale tu nombre María Riot?                              

 

El nombre viene del movimiento de los 90 de reinvindicación feminista llamado Riot Grrrl. Se reunían muchas mujeres de todas las edades y clases sociales a hablar de sus propios problemas y muchos de ellos eran de abuso sexual. Uno de esos ámbitos era la música, donde tomaron decisiones radicales como no permitir hombres en sus recitales o que podían asistir si se vestían con ropa de "mujer". Así, denunciaban que en los conciertos de punk que ellas iban la pasaban mal y no podían disfrutar de la música porque las tocaban o les pegaban en el pogo, porque siempre los hombres estaban adelante. Kathleen Hanna, una de las referentes del movimiento, que decía "All girls to the front" (todas las chicas adelante), y viendo a esas chicas tan poderosas que hacían lo que querían con su cuerpo, fue lo que me hizo tener un pensamiento de sentido común feminista, y no tanto teórico. Ni siquiera leí tanto de feminismo, después me enteré de las teorías, las diferencias, de las diversas disputas. Al principio pensaba que era por los derechos de las mujeres y que cada una hiciera con su cuerpo lo que quisiera, y después me fui enterando que no era tan así. Me enteré que había disputas en cuanto a la decisión del cuerpo de la mujer y ahí fue cuando me hice trabajadora sexual.

 

Dentro del feminismo, ¿qué opinás sobre la postura del abolicionismo?

 

El abolicionismo es una postura dentro del feminismo que una de sus bases es creer que la prostitución no es un trabajo, sino que es violencia hacia las mujeres. Piensan que es violación, que no hay consentimiento, que estamos sometidas y que hay que rescatamos. No estoy de acuerdo para nada. Es una postura que invalida e infantiliza las voces de las personas que ejercemos la prostitución, que no solo somos mujeres. Además, no ataca la raíz del problema, sino que se queda con lo superficial y lo abarca con mucha emocionalidad y visión propia de la sexualidad y la prostitución. No estamos en contra del abolicionismo en sí, sino que tenemos otra postura dentro del feminismo. No negamos que haya malas experiencias de mujeres en la prostitución, ni víctimas de trata, sino todo lo contrario. El abolicionismo debería trabajar en conseguir mejores empleos, mejores salarios, más oportunidades, para que las personas no sea vean obligadas a elegir entre ser empleada doméstica o ejercer la prostitución, o en ejercer solo eso como el caso de muchas compañeras trans. Pero la prostitución ahí no es el problema, es la sociedad que es desigual y excluye a ciertas personas por no entrar en ciertos cánones. La prostitución no es el problema en sí, y ahí es cuando la lógica pasa por esa emocionalidad y moral en contra de la prostitución, por ser un trabajo donde se usa la sexualidad.

 

El abolicionismo dice que la prostitución es una manera de perpetuar la opresión a la mujer, ya que es una actividad que afecta en su mayoría solo a mujeres y de cierta clase, en general, clase baja. ¿Cómo contestás a esto?

 

El problema no es la prostitución, es la pobreza, el machismo y la desigualdad lo que hace y va a seguir haciendo que la opresión hacia las mujeres exista. Para muchas, la prostitución es consecuencia de no haber accedido a ciertas oportunidades laborales, a no poder acceder a un empleo por ser trans, por ejemplo, pero ahí la prostitución no es el problema. Seguimos viendo una consecuencia que no es el problema de raíz. Ahí es donde estamos fallando. Sin embargo, no presto tanto atención a lo que dice el abolicionismo en sí, sino en las consecuencias que recae luego en las trabajadoras sexuales y en quienes ejercen la prostitución que no se reconocen como trabajadoras sexuales.

 

¿Hay chicas que ejercen la prostitución y que no se reconocen como prostitutas?

 

Sí, claro. Hay personas que se reconocen en situación de prostitución, por ejemplo, pero no por elección propia por así decirlo. De todos modos, que nadie elige nada libremente, sino que todas optamos dentro de ciertas oportunidades, y que sí hay personas que tenemos más oportunidades que otras. La prostitución es como el aborto o las drogas, más allá de tu postura ideológica, existe y es una realidad, y hay que responder frente a realidades. La realidad es que la prostitución existió, existe y va a existir siempre, entonces hay que ver la respuesta que le damos a eso.

 

 

¿Crees que la indignación pasa por recibir dinero mediante nuestra sexualidad?

 

La indignación parece ser que hagamos por dinero algo que deberíamos hacer gratis. Todo tiene que ver también con la sexualidad arraigada a la procreación, con el amor de pareja romántico y monogámico, toda la religión, más que nada judeo cristiana. No por nada una de las leyes que nos falta con mucha urgencia y que tiene que ver con las mujeres son las del aborto y el trabajo sexual. Para mí, no es casualidad que falten justamente dos derechos básicos que tienen que ver con la mujer y con la sexualidad.

 

¿Cómo fue tu inicio en el trabajo sexual?

 

Nadie cuando es chiquita dice que quiere ser puta, como tampoco ninguna dice que quiere ser cajera de supermercado. Si hubiera seguido los mandatos de mi familia, tendría que haber sido cajera del almacén de barrio de mi papá. A mí me esperaban ciertos mandatos por ser mujer, por haber nacido en cierto lugar. Rompí con eso porque por suerte crecí en una familia bastante abierta, que fueron entendiendo todo mientras lo hacía.

 

¿Cómo fue cuando le contaste a tu familia?

 

Cuando después de tres años decidí contar que era trabajadora sexual en una entrevista, porque no me animé a decírselos en la cara, me di cuenta al final que tenía más prejuicios que ellos. Me habían visto sufrir anteriormente en otros trabajos donde me explotaban, había acoso laboral y donde tenía que viajar horas y horas por salarios súper bajos. Todo eso para llegar a un trabajo que no me reconocía económicamente lo que hacíamos. La verdad que todo lo que ellos pensaron fue positivo, y en el día de hoy apoyan la lucha de AMMAR y la militancia. Me dí cuenta del estigma que tenía adentro y de que mi mayor problema era ese cuando conocí a AMMAR y empecé a leer a su titular Georgina Orellano en Facebook. Me acuerdo de leer una publicación de ella donde hablaba de su hijo y me largué a llorar porque yo pensaba que nadie me iba a aceptar, solamente por ser trabajadora sexual. Me acuerdo que mi pensamiento fue 'si su hijo la acepta, entonces a mí me va a aceptar mi familia". El miedo a que la gente que te quiere, te rechace es algo muy feo. No sufrí tanto al decir que me gustaban las mujeres a los 15 años como cuando dije que era trabajadora sexual. Cuando les conté que era lesbiana hubo un escándalo pero después se dieron cuenta que era mi elección. Pero decir que era trabajadora sexual sí fue algo que me costó tres años, y que si hoy milito es porque no quiero que otras personas tengan que vivir una doble vida, y que tengan que cargar con una mochila injusta que es que tengan que ocultar su trabajo a sus propios hijos o parejas. Cuando llegué a AMMAR me dí cuenta que había trabajadoras sexuales que tenían muchísimos más problemas que yo, que podía tener problemas, pero que, a su vez, tenía más oportunidades para superarlos. Me di cuenta que dar la cara iba a ayudar a visibilizar un montón de problemáticas que otras trabajadoras sexuales no podían.

 

¿Cómo es la situación cuando estás con un cliente?

 

Todo tiene que ver con un personaje o una actuación, es decir, se resaltan ciertas cualidades, como en todo trabajo que uno está en “pose” o en un rol. Entendí que estar en el rol de persona que ofrece servicios sexuales me cae mejor que servir café o estar en un call center, que es lo que hacía antes.

 

¿Cómo son tus clientes?

 

Son personas, y yo también soy una persona. Mi día es ir al supermercado, acariciar mi gato, estar en mi casa. Las trabajadoras sexuales somos diversas y los clientes también.

 

¿Por qué cuando pensamos en un cliente se viene a la cabeza un hombre viejo y feo?

 

Se apela a la figura de un hombre que pueda dar rechazo o asco para posicionar a la gente. Se da la imagen de un cliente que es viejo, gordo, negro o feo; primero, a las personas que imaginan eso les diría que se revisen sus prejuicios. Tengo clientes de esa manera, que para la sociedad y la hegemonía no son bellos, sin embargo son clientes que quiero y que la pasé mejor que con un cliente de veinte años que "re bueno" para el común de la sociedad. Hay personas que no discriminamos a los demás, a mí lo que genera rechazo es el trato, no el físico. Tienen que revisar sus propios prejuicios. Además, no voy al trabajo a divertirme o a conocer personas hermosas, porque ello tampoco lo hacía ni en el call center ni de camarera.

 

¿Cómo es el trabajo sexual?

 

Depende la modalidad, se hace de distintas maneras. Trabajo con Internet donde intercambio información sobre el encuentro. Antes de encontrarnos, la persona ya sabe las condiciones. El tiempo del servicio lo decide cada una.

 

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¿Cómo se fija el precio?

 

Como cualquier trabajo, cuando suben las cosas, también el precio del servicio sexual. El problema es no verlo como otro trabajo, cuando lo empezás a ver como tal vas entendiendo que es como cualquier otro.

 

¿Qué es una Escort Vip, qué las distingue?

 

Se le dice así a las trabajadoras sexuales vip o de lujo. La diferencia es que venden otro tipo de servicios, como compañera de eventos. En general tienen otra cartera de clientes. Muchas veces se me acusa de Escort vip, pero no lo soy. Tiene que ver con cierto status económicos.

 

¿Cómo es el cuidado de la salud en el trabajo sexual?

 

Las personas que hacen porno no pueden trabajar si no están testeadas los últimos 14 días. En el porno independiente, hay muchas producciones que buscan mostrar las formas de protección. Como prostituta se usa preservativo siempre.

 

¿Te pasó tener un cliente que no quiera usar preservativo?

 

Sí, como con ex novios también. Me pasó más en sexo casual que con clientes. Hay muchos que me preguntan de manera inquisitoria, o con una mirada moral cómo me cuido y yo les preguntó a ellos: ¿y vos cómo te cuidás?. El tema es que como trabajamos con nuestra sexualidad, nos cuidamos más. Mi amiga que es chef tiene un quiste en el brazo por estar mil horas en la cocina, y nadie le está diciendo a ella que está explotada, que se cuide el cuerpo o qué hace para cuidar su salud en la cocina. Las organizaciones de trabajadoras sexuales luchan por el cuidado de la salud, porque muchas prostitutas no van a los hospitales porque sienten que las van a discriminar si se enteran de su trabajo, o porque tienen otras urgencias como darle de comer a sus hijos. Esto es una problemática que tiene que ver con la femenización de la pobreza y no tanto con el trabajo sexual.

 

¿Cómo es ser actriz porno?

 

El trabajo sexual incluye a todos los trabajos que usan la sexualidad, así que es un trabajo sexual. Empecé con webcam en una computadora, trabajaba para una oficina que tenía varios box con computadoras. Era libre pero dejás un porcentaje a la persona que te está dando la casa, la computadora y la conexión a internet. Ya me atraía todo lo que tiene que ver con la sexualidad desde mi adolescencia y encontré ese trabajo para llegar mejor a fin de mes. Al final, terminó siendo mi principal. De ahí salte a ser trabajadora sexual, que más allá que me daba mucha vergüenza contárselo a mis amigos por lo que "pueden decir", empecé a contarlo y su respuesta me ayudó muchísimo a darme cuenta que era lo que quería hacer y que era la mejor opción que tenía.

 

¿El porno es machista?

 

Todas las industrias son machistas y en el porno se ve muy explícito porque lo vemos en la sexualidad, que está construida de manera machista. Es muy patriarcal, está siempre vista y dada para el disfrute del hombre hetereosexual o bis, y hay mucho tabú y falta de información.

 

¿Qué es el porno feminista?

 

Es una postura política que plantea que el porno tiene que cambiar y dejar de ser machista y patriarcal. La idea es buscar otras maneras de visibilizar la sexualidad, de mostrar otros tipos de cuerpos y prácticas sexuales. Por otra parte, todo lo que tiene que ver con las condiciones laborales, se le llama porno ético. En los 80 se hablaba de "porno para mujeres", que sirvió para visibilizar que las mujeres también veíamos porno. Ahora criticamos que no existe tal cosa, sobre todo porque ese tipo de porno era más romántico o tierno, y las mujeres no queremos eso. Me interesa cambiar la palabra pornografía, porque hoy pensamos en eso y nos remite a que es machista y que hay que abolirlo, cuando en realidad es cine, y no es lo primero que pensamos eso del cine, cuando también hay abusadores por todos lados y perspectivas machistas en todos lados.

 

¿Hay situaciones de acoso en el cine porno?

 

Sí, sucede. Cuando trabajás en el porno ponés ciertos límites de cosas que hacés y que no. El porno independiente es más desestructurado que el comercial, donde se sabe qué es lo que vende. Siempre trabajé con directoras mujeres, además, porque se dio así. El mundo del porno independiente es chico y nos conocemos entre todos, más allá que seamos de otros continentes, incluso.

 

¿Cómo separás la actuación de ser vos en la vida privada?

 

Muchas veces actuamos y muchas veces no, es una combinación. Depende con quién estés, de la química. Muchas veces siento que es una relación sexual como en mi casa pero con cámaras.

 

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¿Hay goce?

 

Muchas veces sí, y a veces no, como en el ámbito privado o cualquier otro trabajo. El porno hay que compararlo con otro trabajo, porque eso es.

 

¿Cómo es la idea de crear una industria porno nueva?

 

Vivo principalmente de ser trabajadora sexual, porque el porno no es constante, más en este país. En la Argentina no hay una industria todavía, pero la vamos a crear. La idea es hacer un movimiento nuevo, de cero, porque la industria que existe está comandada por hombres.

 

¿De dónde sacás la fuerza para luchar por la igualdad?

 

La primera vez que fui a AMMAR, estábamos muchas trabajadoras sexuales sentadas en una mesa y cada una contaba sus problemáticas, me di cuenta que tenía que hablar públicamente. Cuando me canso, me acuerdo de ese día y digo 'yo decidí por las demás'. En vez de hacer militancia, podría estar dedicándome a trabajar, pero eso no me llena. Mi meta en este mundo es que sea menos mierda de lo que es. Cuando me escribe una trabajadora sexual y me cuenta su situación, y veo la mentira en la que viven por estar precarizada, y que la podemos ayudar, eso me llena. Es reconocer ciertos privilegios frente a otras compañeras que no los tienen y que quiero que tengan los mismos que yo o más.

 

¿Qué significa reconocer privilegios?

 

Es difuso, muchas veces se termina diciendo privilegio a un derecho básico. Pude tener alimento por el trabajo de mis padres, pero tuve el privilegio de ir al colegio y después a inglés y muchas cosas culturales. Tenía miedo de que en mi casa me echaran, pero tengo el privilegio de tener amigos que me quieren. Ese privilegio muchos no lo tienen, y muchas trabajadoras sexuales tienen que mentir sobre su profesión en el lugar donde viven, no solo por miedo que las echen a ellas, también puede pasar que hasta echen a su hijo del colegio por eso. Tengo esos privilegios que quiero usar a favor de todo el colectivo de trabajadoras y trabajadores sexuales.

 

¿Cómo le explicarías alguien lo que significa luchar por otro y no solo por uno mismo?

 

La empatía es todo, y eso se construye. Lo veo también porque soy defensora de los derechos de los animales, soy vegana, y mi familia cuando lo hice se rió. Cuando empecé a entender que los animales sufrían me di cuenta que podía hacer algo, esa empatía la construí. El ponerme en el lugar del otro, poder entender que hay otros seres en el mundo que la están pasando mal en este mundo y que uno puedo hacer algo frente a eso, es la respuesta.

 

¿Hay algo que no sea una construcción en el ser humano?

 

Todo puede ser cuestionado, reflexionado y deconstruido. Así nos damos cuenta de qué cosas podemos hacer para que el mundo sea mejor.

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